Baja productividad y fuerte impulso en ventas online: el nuevo escenario de la industria local

May 12, 2020 | Innovando

Constructoras e inmobiliarias socias analizan día a día el escenario de trabajo y hacen esfuerzos por retomar los ritmos previos a la pandemia. Sin embargo, persisten demoras en la cadena productiva y mayores costos asumidos por paralizaciones de obras. 

La pandemia del coronavirus transformó el rubro de la construcción e inmobiliario local. Si bien con el 18-O el sector en general mostraba un escenario a la baja, con una caída de la inversión de un 7,7 en el país; debido a la crisis sanitaria, las empresas han debido paralizar sus obras y cerrar salas de ventas para evitar riesgos.

Entre los socios del gremio, señalan que este escenario derivó en una menor productividad, retrasos en los proyectos y postergación de nuevas inversiones. Hoy las empresas hacen un esfuerzo para mantener el trabajo continuo y no terminar con contratos o suspender los menos posibles.

La constructora Manzano del Grupo Paumar mantiene obras en el Gran Concepción y en la región de Ñuble (Chillán, San Pedro de la Paz, Dichato y Concepción). Con las cuarentenas decretadas tuvieron la obligatoriedad de detener los proyectos en las comunas con esa medida y los cordones sanitarios ralentizaron el ritmo de la actividad.

Cristian San Martín, gerente de la constructora, comenta que trabajar en medio de un cordón sanitario puede ser incluso más complejo que afrontar una cuarentena. “Con esa restricción, el cese es obligatorio, pero con el cordón sanitario son muchos los factores que hay que coordinar para mantener una obra activa y en ocasiones simplemente no es posible”.

Entre ellos, el desplazamiento de trabajadores se hace más difícil y la cadena que interviene para la operatividad de una faena también se ve seriamente afectada. Como ejemplo, al aplicarse el cordón sanitario en San Pedro de la Paz, paralizaron la obra que iniciaban en esa comuna, pues la medida les impedía trasladar insumos básicos fuera de ese territorio.

En Chillán, cuenta el ejecutivo, estuvieron varios días sin hormigón, ya que la planta que les proveía el material no se ubicaba en esa zona. Así como también, parte del equipo de trabajo se quedó sin poder ingresar a la ciudad, al decretarse la restricción.

En la actualidad, están tomando todas las medidas de seguridad para cuidar a los trabajadores y tratando de retomar un equilibrio entre los recursos y la productividad. Pese a que la mano de obra se vio muy disminuida en los episodios críticos de cuarentena y cordones sanitarios.

“Evidentemente la productividad hoy está siendo fuertemente dañada. Los proyectos se están atrasando con todos los sobrecostos que eso implica, porque se ha afectado a toda la cadena del sector”, afirma San Martín.

Agrega que también dependen de otros equipos como contratistas y empresas de suministros. Señala que hay trabajadores que incluso se han cambiado a viviendas en comunas donde están los proyectos o subcontratistas que trasladan sus oficinas para continuar con sus labores. “Se están haciendo todos los esfuerzos por parte de la gente que está en el rubro para seguir con la actividad”, dice San Martín.

La estrategia, según el gerente, es trabajar coordinadamente con los mandantes para enfrentar la baja productividad de las obras. Añade que el aparato público tiene un rol fundamental para reactivar la cadena. “Es necesario que se aceleren una serie de procesos que le permiten funcionar al rubro. Como también es fundamental realizar mayores esfuerzos para agilizar la tramitación de los estados de pago”, precisa.

Pese a los mayores costos y consecuencias de la emergencia sanitaria, hoy las empresas hacen un esfuerzo para mantener el trabajo continuo en obras y no terminar con contratos o suspender los menos posibles.

RETOMAR LAS FAENAS

Cuando se inició el brote de covid-19 la constructora Ravanal mantenía 4 obras en ejecución en Concepción, Coronel, Hualpén y San Pedro de la Paz. Al establecerse las cuarentenas y cordones sanitarios la empresa decidió detener esos proyectos.

Orlando Ravanal, gerente de Administración y Finanzas de la constructora, señala que era muy complejo el funcionamiento de las faenas con ese tipo de restricciones. “El modo de operar y los traslados de los propios trabajadores se hacían difíciles con casi la mitad del Gran Concepción detenido”, acota.

Al levantarse estas medidas, retomaron el trabajo con un estricto conjunto de medidas sanitarias en cada obra. Lo anterior, cuenta Ravanal, no fue fácil en un inicio, ya que artículos como mascarillas y alcohol gel tenían una altísima demanda y stock limitado.

En la actualidad, las nuevas normas preventivas en los proyectos son parte de la política de la empresa. Se contemplan acciones como la medición de temperatura al ingreso de la obra, instauración de un comité de crisis en cada faena y sectores especiales ante posibles casos de contagio, entre otras.

Ravanal cuenta que una de las consecuencias de todo el panorama frente a la pandemia es que “obviamente el avance en los proyectos durante abril fue inferior a lo que estaba programado, con un retraso importante en las obras”.

SECTOR INMOBILIARIO

En el área inmobiliaria, la pandemia aceleró un proceso que varias empresas ya estaban poniendo en marcha. Por eso, el cambio hacia la venta en línea cobró un mayor impulso, luego de que la mayoría cerrara sus salas de ventas.

Juan Ignacio Lathrop, vicepresidente del Comité Inmobiliario de la CChC Concepción, dice que ya se venía trabajando en el sector local en formas remotas de atención. Tour virtuales, visitas en 360º, atenciones vía whatsapp y videoconferencias hoy son la forma que tienen de llevar a cabo la comunicación con sus clientes.

Sin embargo, cuenta el dirigente, aún no se dejan de lado las visitas presenciales a proyectos. Ahora con estrictas medidas de seguridad y con una menor cantidad de gente.

Asimismo, ante la emergencia sanitaria, las inmobiliarias han tratado de evitar los desistimientos con una serie de medidas a favor de sus clientes. Lathrop agrega que muchas veces se analiza caso a caso y que han adoptado una política “más flexible” de las condiciones para formalizar un negocio.

El ejecutivo recalca que el mercado inmobiliario puede adaptar su plan de negocios de acuerdo a las crisis. “Se puede controlar de cierta manera el stock y comercialización de proyectos, porque sabemos que la compra de un inmueble es una inversión a largo plazo y bien pensada”.

Respecto de la “guerra de precios” que algunos anticipan en el sector, Lathrop señala que el concepto está descontextualizado con la realidad en regiones. Señala que debido a las características del mercado local la competencia es menos agresiva que en Santiago.

“Lo que hoy ha cambiado es la programación de los descuentos, que puede adelantarse, pero en ningún caso se llegará a vender a valores que perjudiquen financieramente a la empresa”, señala. Expresa que las inmobiliarias prefieren esperar para vender un proyecto, que hacerlo fuera del precio de mercado.

RELACIÓN CON LA BANCA

Otro de los efectos para el rubro inmobiliario, no solo producto de la crisis sanitaria, sino también, del estallido social es la baja en la aprobación de los créditos hipotecarios. Por ello, comenta Lathrop, desde la CChC se han impulsado reuniones con distintos agentes bancarios para conocer si existen cambios en las políticas de riesgo de esas instituciones.

Lathrop explica que “desde el punto de vista de la venta entendemos que la banca está respondiendo un poco más lento, porque se están priorizando otras áreas a raíz de la emergencia”, expresa.

Según el dirigente, estas entidades son una parte de la cadena del negocio inmobiliario y también se necesitan que otras instituciones puedan agilizar sus procesos para impulsar una salida a hacia la reactivación económica en general.