Una nueva propuesta que estanca a Concepción

Una nueva propuesta que estanca a Concepción

Hace unos días vimos con sorpresa como el Concejo Municipal de Concepción aprobó una nueva versión de la imagen objetivo (IO) para iniciar formalmente el proceso de modificación de su Plan Regulador Comunal (PRC).

En la práctica, se definió un límite de 5 y 7 pisos en el centro de la ciudad. La altura máxima, de 15 pisos, quedó establecida para el sector de avenida Alessandri, lejos del centro, en un área más enfocada a los servicios que al uso habitacional y donde no llega el transporte público. Similar caso ocurre con el tope de 12 pisos, aplicable solo a algunas arterias como Prat, Carrera, Collao y 21 de Mayo.

Consideramos que es atendible que preservemos aquellas áreas que representan nuestro valor patrimonial y natural, y también tener zonas que propicien la vida de barrio. La brecha de la actual IO está en aquellas zonas donde sí es factible densificar de forma equilibrada, como Chacabuco, Manuel Rodríguez o Paicaví, entre otros sectores, que son preferidos por los penquistas producto de la calidad de vida que ofrecen sus entornos.

No cabe duda que es pertinente modificar el PRC y adaptarnos a las nuevas dinámicas y necesidades de los habitantes, pero lamentablemente es su visión de largo plazo lo que hipotecará el desarrollo futuro de la ciudad.

Esta situación nos hace rememorar la fallida entrada en operación del Transantiago. Aquella vez se diseñó un nuevo sistema de transporte público para los santiaguinos, obviando un factor clave: la voz de quienes entendían el movimiento diario de la ciudad, de quienes ‘hacían la pega’ cada día, como son los transportistas. Acá está pasando lo mismo, ya que se están estableciendo parámetros urbanísticos sin sustento técnico.

Justo antes del estallido social, exploramos el sentir de los penquistas sobre sus prioridades para la ciudad. El resultado de la encuesta aplicada por GfK Adimark fue concluyente: la altura de los edificios no era una de ellas. Pero sí lo son otros aspectos como la peatonalización de la ciudad y el acceso a áreas verdes. Y eso nos lleva otra vez a algo que hemos venido sosteniendo: ¿Cómo es posible que la actualización de este instrumento de planificación solo se base en la altura de los edificios, y no considere otras variables de valor para la ciudad y su gente?

Creemos que es un error demonizar la altura porque sí, y no condicionarla, por ejemplo, a medidas urbanísticas sustentables. Un edificio de 20 pisos no es malo porque sí, efectivamente se convierte en un aporte si cumple con debidos criterios que favorezcan el crecimiento de la ciudad.

Ponerle esta camisa de fuerza a Concepción impedirá que más personas vengan a vivir al lugar más atractivo que tiene, dejándolo solo para el 1% con más ingresos ¿Eso es justo? Porque si queremos acortar la brecha de la desigualdad, una medida tan drástica como ésta apunta solo a incrementarla, pues veremos menos construcción, puestos de trabajo y servicios. También menos viviendas y a mayor costo, y más tiempos de desplazamiento al tener que escoger la periferia de la ciudad para vivir. El camino para modificar el PRC es largo, trabajémoslo con responsabilidad y real diálogo.

Felipe Schlack Muñoz
Presidente Cámara Chilena de la Construcción, sede Concepción.

UNA MIRADA ‘CONSTRUCTIVA’

UNA MIRADA ‘CONSTRUCTIVA’

Ciertamente enfrentamos días difíciles, por lo mismo como CChC Concepción hacemos propio el llamado del Gobierno a que todos los chilenos nos unamos en la construcción de los acuerdos a los que ha convocado, los cuales deben ser la base para que desde esta coyuntura emerja un mejor país. Y todos, sin excepciones, tenemos el deber de aportar a que esta posibilidad se materialice.

Desde la construcción sabemos que hay camino por recorrer. Internamente, lo primero ha sido estar cerca de nuestros socios y trabajadores. Esto no ha impedido que al mismo tiempo impulsáramos una serie de diálogos que nos han permitido constatar el compromiso del trabajador de la construcción con sus puestos de trabajo, escuchar su visión sobre esta crisis y estar a su disposición.

Porque no debemos olvidar que la Cámara surge hace casi 70 años justamente para eso, para ir en apoyo de ellos, para ayudar a mejorarles su calidad de vida. Por tanto, un primer compromiso que nos hemos propuesto es trabajar con más fuerza en todas nuestras políticas sociales, que van en resguardo de todas las personas que componen esta actividad.

Un segundo foco que nos moviliza es poder ayudar a la modernización del Estado y sus instituciones. Para que tengamos una actividad económica fuerte, generación de empleos y tributos que financien las necesidades de los chilenos, debemos cuidar la productividad. Por lo mismo, es indispensable tener carteras públicas ágiles, que trabajen en sinergia y reduzcan la burocracia. Al respecto tenemos un mal indicador que mejorar, que arroja que la construcción de una vivienda implica mil días de trámites, si es que se dispusieran en secuencia.

Por último, quiero recordar que en el reciente año hemos apostado por abrir debates en torno a tres asuntos prioritarios para la calidad de vida de nuestros habitantes, en los que podemos participar activamente como expertos: vivienda pública, infraestructura y desarrollo urbano. Debemos avanzar hacia un mayor acceso a vivienda, con una infraestructura que la rodee de forma eficaz y completa, y con un crecimiento urbano que garantice acceso a servicios, áreas verdes y a un transporte público de calidad. Tener barrios equipados y poder llegar rápido y en forma segura al trabajo también son asuntos de equidad; y construir ciudades sustentables también es finalmente algo democrático.

Sabemos que hay temas sensibles que discutir, pero debemos intentarlo con la mejor voluntad. Como gremio estamos llanos a dialogar con una mirada constructiva, y a ofrecer toda nuestra capacidad a la discusión y toma de decisiones. También a trabajar fuerte en reactivar la economía y a velar aún más por el bienestar de nuestros trabajadores.

Estamos convencidos que un diálogo cívico nos permitirá, a pesar de las diferencias que puedan existir, encontrarnos y unirnos para construir las ciudades que nuestros habitantes necesitan para hoy y el futuro.

Felipe Schlack Muñoz
Presidente Cámara Chilena de la Construcción, sede Concepción.

MÁS UNIDOS QUE NUNCA

MÁS UNIDOS QUE NUNCA

Queridas y queridos socios,

Ciertamente enfrentamos días difíciles, por lo mismo quiero transmitirles que como CChC Concepción, hacemos propio el llamado del Gobierno a que todos los chilenos nos unamos en la construcción de los acuerdos a los que ha convocado, los cuales deben ser la base para que de esta coyuntura emerja un mejor país. Y todos, sin excepciones, tenemos el deber de aportar a que esta posibilidad se materialice. Estamos convencidos que solo la paz y la unidad nos permitirán salir adelante.

Quiero aprovechar esta comunicación para contarles algunas cosas. Primero, que hemos estado en un nutritivo proceso de diálogo interno. Hemos sostenido encuentros con diversos socios, y también con nuestros Comités y Grupos de Trabajo. Esto, con el objetivo de escucharlos, saber cómo se sienten y manifestar nuestra plena disponibilidad para lo que puedan requerir de nosotros. Compartir visiones y sentimientos, sin duda ayuda a estimular nuestra capacidad de resiliencia en la adversidad.

Durante estas semanas hemos constatado con orgullo el sentido de pertenencia y fidelidad de nuestros trabajadores con sus puestos de trabajo. También quiero destacar las muy buenas prácticas que hemos escuchado de varios de ustedes, como acercarse con genuino interés a escuchar a su gente y contenerlos, y apoyarlos en algunos casos de urgencia. Ese es nuestro “Espíritu Cámara”, el que hoy debe estar más presente que nunca.

No nos olvidemos que este gremio surge para ir en resguardo de todos quienes integramos esta actividad. Por eso, nuestro foco es trabajar para ustedes. Entendemos que hay angustia e incertidumbre, y que la contingencia afecta más a algunos que a otros. Queremos que sepan que empatizamos con todos.

Sabemos que hay dificultades que enfrentar. Por lo mismo, hemos solicitado a los presidentes de Comités que puedan realizar en sus espacios un levantamiento de los principales problemas o afecciones de sus integrantes. De esta manera, podremos priorizar situaciones y definir medidas de apoyo para avanzar con eficiencia y coordinación.

Para que podamos ayudarlos de la mejor forma posible, les pedimos que por favor estén muy atentos a nuestros canales institucionales y a toda comunicación que emane desde nuestro equipo de profesionales.

Amigas y amigos, ustedes saben que la Cámara, debido a su trayectoria y presencia, tiene también un rol social que no debemos descuidar, y por lo mismo, los diálogos que hemos tenido con muchos de ustedes nos han servido para estructurar una hoja de ruta pública, que esperamos compartir pronto y que conecte también en lo posible con lo que la ciudadanía espera y necesita de nosotros.

El camino no es la violencia, sino la paz sin condiciones; no es la división, sino la unidad entre los chilenos; no es la intolerancia, sino el diálogo abierto y constructivo; no es imponer, sino trabajar colaborativamente para consensuar nuevos y mejores horizontes que convoquen a todos y que nos lleven a ser una nación más justa y equitativa.
Quiero terminar compartiéndoles mi sincero optimismo. De a poco vemos señales de diálogo conciliador que nos alientan, más temprano que tarde nuestro país se va a reponer y saldrá adelante una vez más. Y estoy seguro que en parte será gracias al empuje de todos nosotros, porque lo nuestro es construir ciudades y aportar a la vida feliz que en ellas puede surgir.

Nuestro país está viviendo un momento de inflexión y de lo que seamos capaces de construir juntos dependerá el destino de las actuales y futuras generaciones.

Un fuerte abrazo.

Felipe Schlack Muñoz
Presidente Cámara Chilena de la Construcción, sede Concepción.

Actualización del Plan Regulador Comunal: los ripios del proceso

Actualización del Plan Regulador Comunal: los ripios del proceso

Felipe Schlack Muñoz
Presidente Cámara Chilena de la Construcción, sede Concepción.

Tras 15 años, es de toda lógica que se actualice el Plan Regulador Comunal (PRC) de Concepción, pues las dinámicas de las ciudades van cambiando, lo que amerita ir puliendo nuestros mecanismos de gestión. Dicho eso, nos preocupan los ripios de este proceso. No se ha hablado de densidad ni variables económicas, ni hemos pensado en quienes quieren vivir en el mejor lugar de la ciudad.

Con suma facilidad se instalan mitos como el de la altura libre, que si bien lo sostiene el papel, no lo sostiene nuestro tipo de suelo ni rasantes permitidas. O que se consolide el mito de que con edificios aumenta la congestión del centro, siendo que genera lo contrario, pues la gente va dejando el auto al poder caminar hacia lo que necesita.

Deben aportar quienes regulan, habitan, estudian y también ejecutan. Esos últimos somos nosotros. Y desde nuestra sapiencia técnica, creemos que con la propuesta actual se va a estandarizar la ciudad, sin estudiarla acuciosamente y desconociendo dinámicas de calles y barrios.

Este proceso ha arrojado un tono poco saludable, que deja como los ‘malos de la película’ a quienes construimos. Nada más desenfocado, cuando en cualquier país desarrollado los privados aportan en ejecutar políticas públicas que le mejoran la calidad de vida a la gente. Así fue hace 15 años, cuando ayudamos a revitalizar el centro despoblado y escaso de actividad, a petición de nuestras propias autoridades. Porque de eso se trata, de pensar la ciudad entre todos y no desde trincheras.

Lo hemos dicho en todos los tonos. En ciertos temas debemos un mea culpa, lo estamos trabajando responsablemente y damos certeza de que ciertos estándares van a ir mejorando, como avanzar en la socialización temprana de proyectos.

No obstante, aclaremos que esta supuesta batalla -donde por obtener “likes” algunos pretenden figurar como caudillos para las redes sociales- no es contra nosotros. Debe ser contra la liviandad en la forma de hacer las cosas. Así como vamos, luce todo muy basado en la calculadora electoral, con una votación del Concejo Municipal por el nuevo PRC que será a siete meses de la próxima elección municipal, en octubre de 2020.

Se va a invertir en un gran operativo -como es una consulta ciudadana- que solo le pretende ofrecer cuatro tipos de alturas a los vecinos, sin el debido sustento técnico. ¿Si a usted le pidieran que votara por un sueldo mínimo de $500 mil, $1 millón o $3 millones, qué votaría? Lo mismo ocurre con antojadizamente decirle a la gente que escoja entre 5 o 18 pisos.

La planificación de la ciudad no puede ser resorte de un proceso con cargas ideológicas. Incluso la misma encuesta que aplicó el municipio arrojó como prioridad para los consultados el trabajar el tema de la congestión vehicular (40%).

Vecinas y vecinos: Exíjannos más a todos. Por nuestro lado, aquí vamos a estar para conversar y dar la cara. Pero exijan también que el futuro de la ciudad se defina con responsabilidad, con estudios profundos y todas las variables necesarias.

La oportunidad de una nueva visión de ciudad

La oportunidad de una nueva visión de ciudad

Manuel Durán Iligaray

Arquitecto

Past presidente CChC Concepción

Construir la visión de ciudad que queremos nos involucra y compromete a todos. Más de la mitad de la población mundial vive en esos territorios y la tendencia a la urbanización, densificación y edificación en altura continuará.

Frente a esta demanda por la ocupación y uso de suelo urbano, tenemos una gran responsabilidad de planificar nuestra ciudad con conceptos urbanísticos más sustentables, habitables y equitativos. Lo anterior con la finalidad que permitan mejorar la calidad de vida de sus habitantes, como parte de una nueva política urbana.

Para construir una visión de ciudad, debemos primero reconocer su contexto geográfico y sus recursos naturales. Estos últimos como un patrimonio propio y único, protegiéndolos e integrándolos en esta nueva mirada de ciudad. Pero a la vez identificar las amenazas, restricciones y zonas de riesgo. Además de su historia y patrimonio.

Una nueva visión de ciudad nos ofrece la oportunidad de incorporar conceptos innovadores en la planificación de la urbe.

Actualmente, la Municipalidad de Concepción está impulsando la modificación del Plan Regulador Comunal (PRC) en toda el área central de la ciudad. Este estudio se encuentra en la etapa de diagnóstico y se está dando a conocer a la comunidad.

Dicha instancia es el momento y la oportunidad para discutir y consensuar la visión de ciudad que queremos para el futuro, escuchando a todos los sectores, entre los que se encuentran las distintas instituciones relacionadas con el desarrollo urbano y representantes de los diversos sectores de la comunidad.

A mi juicio, estas instancias deben ser guiadas por profesionales con experiencia en participación ciudadana, pues se debe informar a la ciudadanía de manera efectiva, para que ésta comprenda qué implican los cambios propuestos y cuáles son sus efectos, tanto positivos como negativos.

Es primordial que en este debate se respeten los distintos puntos de vistas, por muy antagónicos que sean, por lo que resulta necesario que la instancia dada para que confluya la comunidad, elimine toda posible asimetría de información entre los partícipes, mediante un proceso transparente y cercano ante todo para el ciudadano común y corriente.

Todos queremos una ciudad que sea sostenible en el tiempo y que ofrezca una mejor calidad de vida a sus habitantes, con oportunidades equitativas, que fomente la vida sana y segura, que esté en armonía con sus entornos naturales y que ponga en valor a su patrimonio e historia. Con todo, ésta es la oportunidad de tener una planificación de la zona central de Concepción que recoja las legítimas aspiraciones de la comunidad y dé respuesta eficaz a la demanda de crecimiento que exige la urbe.

Es un trabajo difícil y de gran responsabilidad, especialmente cuando hay que conciliar intereses contrapuestos, que presionan las áreas urbanas. Por lo mismo, todos los actores deben ser escuchados, ya que en una comunidad regida por principios democráticos, el bien de nuestra ciudad y de la comunidad penquista, impone que estos eventos de participación ciudadana enriquezcan la discusión, con las distintas miradas y fundamentos de quienes viven la ciudad día a día.

Lo que no debemos aceptar es politizar estos instrumentos, que son de planificación urbana y se sustentan en estudios de distintas disciplinas que intervienen en la ciudad. Solo una buena planificación que considere todos los indicadores urbanos permitirá a la comuna seguir creciendo en forma equilibrada y ordenada.

Es primordial que en esta nueva visión de ciudad se reconozca el rol de Concepción como capital regional, con una conurbación urbana que comprende a las comunas de Talcahuano, Penco, San Pedro de la Paz, Chiguayante y Hualpén. Todas las cuales gravitan hacia el centro de la ciudad, principalmente por los servicios que ofrece.

Asimismo, nuestra región tiene 440 kilómetros de costa, en la cual funcionan siete puertos comerciales y cuatro industriales privados. También sus actividades industriales llegan a conformar un importante polo industrial.

La importancia como ciudad universitaria y de servicio implica que gran parte de esta actividad incida indirectamente con la ciudad, convirtiéndola en una de las tres grandes metrópolis del país. Sin duda, la visión de ciudad de Concepción obliga a reconocer su contexto, su diversidad y su papel de capital regional. En síntesis, aceptar que es una ciudad universitaria; de servicios, industrial, portuaria, deportiva y de barrios, entre otros roles.

La nueva visión de ciudad debe ser armónica y sustentable, sabiendo que la mayor demanda de ocupación o edificación para el futuro serán los edificios en altura. Por ello este nuevo plan debería incorporar incentivos innovadores que mejoren la relación del edificio con el espacio público, como por ejemplo aumentar los antejardines, unir galerías para aprovechar el concepto de ciudad galería, equipamientos de calidad, usos distintos en los primeros pisos, terrazas y jardines para uso público.

La norma debe condicionar el diseño con una visión clara de que es lo que queremos lograr con nuestros edificios en relación al espacio público. Los edificios en altura ya tienen una limitación que la impone la propia naturaleza por su emplazamiento, calidad de suelo y la conformación urbana. Tenemos mala calidad de suelo de fundación, con napas subterráneas superficiales que dificultan los pisos zócalos.

A esto se suma la fragmentación del suelo urbano conformado por terrenos pequeños que deben fusionarse entre ellos para tener paños más aptos para emplazar nuestros edificios. Está demostrado que la altura máxima en Concepción no sobrepasa los 21 o 22 pisos, a pesar que el Plan Regulador Comunal que nos rige actualmente permite tener altura libre en algunos sectores de la ciudad. Sin perjuicio de lo cual, en mi opinión, creo que ésta es la altura máxima para nuestros edificios.

Esta nueva visión debe ir a de la mano con la inversión en infraestructura pública, que le competen al Estado. No podemos seguir creciendo si no se mejoran las redes de agua lluvias, vialidades, espacios públicos, plazas, áreas verdes, transporte público, ciclovías conectadas, parques y lagunas incorporadas al tejido urbano.

El nuevo estudio del Plan Regulador Comunal nos da la oportunidad de revisar el instrumento actual y proyectar la ciudad que queremos para los próximos años, por lo tanto, no podemos equivocarnos. Debe ser un instrumento incentivador, que potencie las áreas urbanas centrales y atraiga inversión, que revierta, recupere e incentive la creación de nuevos y mejores espacios públicos.

Solo con una buena planificación podemos recuperar nuestra ciudad para que todos queramos vivir en las zonas centrales. Además no podemos dejar de considerar que cualquier restricción influye en el valor final de la vivienda. En definitiva, debemos lograr que la norma no frene el crecimiento de la ciudad; que sus habitantes se identifiquen con su desarrollo y que estén orgullosos de su ciudad y de la belleza natural del lugar que habitan.

Metro para Concepción: ahora sí

Metro para Concepción: ahora sí

Felipe Schlack Muñoz

Presidente CChC Concepción

Cámara Chilena de la Construcción

Desde que empezamos a conversar sobre la necesidad de contar con un metro para el Gran Concepción, hemos dicho que este proyecto debe evocar la épica de las grandes gestas que décadas atrás empujaron líderes penquistas, quienes asumieron un protagonismo real con el único objetivo de proyectar la ciudad hacia el progreso.

Esta semana, el intendente del Biobío dio una señal potente en ese sentido al anunciar que encargó a EFE que avance con un estudio de ingeniería conceptual sobre el metro, iniciativa que se realizará en paralelo al próximo estudio del Plan Maestro de Transporte Urbano del Gran Concepción, mandato que significaría desarrollar nuevamente el estudio de prefactibilidad que desarrolló Fesur entre 2015 y 2017.

Desde nuestra visión, quedarse solo con el Plan Maestro habría implicado postergar aún más la construcción del metro, que si avanzara a la velocidad necesaria recién podría entrar en operación en no antes de 10 años.

La decisión del intendente es más que un guiño al proyecto y nos confirma que tanto la ciudadanía como las autoridades tenemos el deber de empujar los grandes proyectos que requieren las ciudades.

Ya que hablamos de liderazgos, es importante también recoger el mensaje del presidente del CNDU, Sergio Baeriswyl en el encuentro “El Sur del Futuro”, que esta semana organizó este tradicional medio de comunicación. Los grandes proyectos deben conversar y complementarse con la mirada estratégica de distintas carteras públicas, a modo de encontrar la mayor sinergia posible en el cómo proyectamos el Gran Concepción.

Así se construye una visión sólida de ciudad y el metro puede jugar un rol clave en esta premisa: pensar cómo un sistema de transporte moderno como éste incide en fortalecer diversos barrios, dinamizar el comercio y conectar a los habitantes de nuestras comunas de forma eficiente con los destinos donde necesitan ir.

Aprovechemos la oportunidad. Aprovechemos que el puente ferroviario está avanzando, que el Biotren se está fortaleciendo y que por lo visto tendremos soterramiento. El metro al final será también consecuencia de eso, de que por fin estemos haciendo las cosas bien.

Seguiremos hablando de ciudad y transportes. Dispuestos como siempre a ayudar en lo necesario y a empujar con fuerza para no ver más proyectos truncos, y también pendientes respecto al alcance de este anuncio, sus tiempos y financiamiento, esperando que sea lo que promete. Porque si la promesa se cumple, promesa también presidencial por lo demás, no olvidemos, bien puede el hito de esta semana ganarse un lugar en la historia.