Mujeres que construyen

Mujeres que construyen

Cuando miramos una ciudad y nos preguntamos en cómo logró levantarse, cómo llegó a desarrollar su concepto, curiosamente la tendencia es a pensar en los hombres que están detrás del proceso.  Las mujeres no integramos el mapa mental colectivo en muchas áreas en la que sí somos históricamente relevantes. Por eso, es hora de poner las cosas en su sitio, reconocernos y aplaudir los aportes femeninos, con la responsabilidad de asumir más tareas y exigir que se releven nuestros méritos a la par con los hombres.

Le daba vueltas al rol de Elena Caffarena, la visionaria abogada chilena que junto a Flor Heredia redactó el proyecto de ley para que las mujeres pudieran votar en todas las elecciones. Todos recordamos que el voto femenino se concretó en el gobierno de Gabriel González Videla, en 1949, pero no admiramos el esfuerzo de las mujeres que de la mano de Elena lucharon años visibilizando la necesidad de reconocer ese derecho. Y es que ha sido una tradición postergar los méritos de la mujer. Sin ir más lejos, cuando se aprobó el decreto, Elena Caffarena ni siquiera fue invitada a la ceremonia… El voto de las mujeres es sólo uno de los hitos de la abogada, que logró empoderar a otras para reclamar desde la intelectualidad un Chile con más justicia social y equidad de género.

Hace cuatro años las mujeres de la Cámara Chilena de la Construcción Concepción vimos que teníamos inquietudes comunes. Nos unimos y actuamos: las soluciones también tenían puntos en común. Formamos así  el Círculo de Mujeres de la CChC con el fin concreto de aumentar la participación femenina en el mundo de la construcción. Ahora los objetivos son más amplios y también más ambiciosos. Hemos visto nuestros logros y estamos dejando huellas profundas en este camino. Desde Concepción contagiamos a las 18 delegaciones de la CChC en el país y en todas se activó este círculo. Es un hit.

Se trata de un desafío extraordinario y nos inspira a construir una nueva mirada dentro del gremio. No somos mujeres que se les ocurrió repentinamente llegar a cargos por moda o por cumplir con código social. Somos mujeres que estamos demostrando nuestras habilidades en el poder y en el hacer productivo. Somos profesionales, técnicas y trabajadoras capaces de ubicarnos en cualquier puesto para demostrar lo que hemos aprendido en años de labores silenciosas.  No buscamos el aplauso, pero sí la validación del esfuerzo, pues es la clave para consolidar una sociedad más inclusiva y sostenible. Y nuestro rubro lo está asumiendo.

Como profesional, como mujer, espero que 2021 nos inspire a una reactivación donde el mundo femenino tenga más actividad gremial, más empoderamiento, capacitación y visibilidad. Este año es clave con la elección de los constituyentes, que tendrán la oportunidad histórica de diseñar una carta magna a puño de la igualdad de género, para que se plasme en todas las instituciones, en los grupos, en los sectores y en las personas.

Merecemos este paso, no por benevolencia,  sino porque lo femenino ha jugado rol clave en la historia de este país. Nosotras también lo levantamos y lo sostenemos. Hoy más que nunca somos mujeres que lo construyen.

Nathalie Dubois Jarpa

Presidenta Círculo de Mujeres

Consejera Regional CChC Concepción

Sector construcción y su capacidad para mantenerse como industria segura

Sector construcción y su capacidad para mantenerse como industria segura

No es fortuito que el sector de la construcción mantenga cifras bajas de contagios por coronavirus en las obras. Los indicadores, que certifican las distintas mutualidades del país, arrojan que en la industria se mantiene una positividad del 0,02%; muy por debajo del promedio nacional.

El modelo de gestión sanitaria promovido por la CChC y adoptado por las empresas del rubro hacen que esta industria sea una de las actividades económicas más seguras y en donde las medidas para proteger a sus trabajadores se cumplen y se cumplen bien.

Hoy cuando nos enfrentamos a una segunda ola y a una situación especialmente crítica en la región del Biobío, la cual ha obligado a decretar cuarentena en cinco comunas del Gran Concepción; como gremio hacemos un llamado a no descuidar las medidas y a seguir cumpliendo con los protocolos, con el fin de continuar con un rubro que está llamado a ser el corazón de la reactivación en los próximos meses.

Continuemos respetando los resguardos en obra y reportando a diario la situación en cada una de las faenas. Porque en el centro de esta actividad está el capital humano esencial, los trabajadores y sus familias.

Reforzando el Protocolo Sanitario impulsado por la CChC a nivel nacional junto a los distintos ministerios, y no relajando las normas que éste exige, seguiremos siendo una actividad segura para quienes se desempeñan en él.

Lo anterior, porque ese conjunto de recomendaciones es un sistema de gestión bien estudiado y que ha permitido dar continuidad operacional a las obras, incluso con medidas más estrictas en periodos de confinamiento, que incluyen aplicación de test PCR a cada trabajador y a asegurarles un traslado seguro.

En este sentido, quiero destacar el enorme esfuerzo de las empresas socias del gremio, de trabajadores, de proveedores, que han logrado adecuar, durante estos meses, toda la labor constructiva y adoptar rigurosas medidas de seguridad para mantener las obras, sin poner en riesgo a sus colaboradores.

Ser una actividad segura en medio de una emergencia sanitaria de este tipo, no es por azar. Existen razones fundamentales que explican este contexto: entre ellas, la capacidad de reacción de la mayoría de las empresas del rubro; la adaptabilidad de los trabajadores a las nuevas normas y la colaboración del sector en general.

La CChC también ha jugado un rol colaborativo entre las empresas socias y de éstas con el sector público y otros gremios. En este sentido, realizamos intensas gestiones para que la actividad fuera categorizada como segura y con el Gobierno mantenemos un plan para que los proyectos privados continúen funcionando aún en periodo de cuarentena.

La totalidad de estas iniciativas y los esfuerzos realizados para el resguardo de nuestros trabajadores y de la comunidad requieren, más que nunca, de un nuevo impulso.

Hoy estamos llamados a no bajar los brazos y redoblar las medidas de prevención y cuidado, porque tenemos un compromiso con nuestros trabajadores y el futuro de Chile. El llamado es a que enfrentemos esto todos juntos, porque no queremos que nadie se quede atrás. Los invito a mirar hacia adelante y sumarnos al desafío de volver a construir Chile.

Helen Martin Urrutia

Presidenta CChC Concepción

Ordenar, crecer y equilibrar

Ordenar, crecer y equilibrar

La pandemia nos va a empujar a tomar decisiones como ciudad. No podemos esperar más. Esta nueva forma de relacionarnos en el trabajo, en la familia y el cómo nos desenvolvemos por la urbe han traído de vuelta la necesaria tarea de diseñar un nuevo plano regulador para Concepción.

El colapso de la capital y las posibilidades de teletrabajar han seducido a personas que emigraron a Santiago a regresar a sus regiones de origen en las que crecieron o se formaron como profesionales. Nuestra ciudad tiene todas las condiciones para una vida coherente con la modernidad, pero más tranquila, segura y amable que la metrópolis. Por eso, la experiencia que hemos recogido entre todos los que habitamos la capital del sur y la visión de los que los nuevos vecinos que vendrán después de esta crisis sanitaria, deben derivar en una respuesta de planificación urbana sólida que nos proponga un estilo de vivir saludable, resiliente y del cual nos sintamos orgullosos.

¿Cómo hacerlo? Desde la Cámara Chilena de la Construcción Concepción se ha planteado una plataforma de conversación, llamada “Conce es Conce” en la cual se han generado una serie de reuniones con actores sociales, públicos, privados, independientes y organizaciones civiles, entre otros,  para dar una opinión de cómo queremos ver la capital regional. Nos hemos dado cuenta que todos sintonizamos con la idea de que hay que hacer una transformación radical de Concepción para que finalmente se erija como una ciudad “Eficiente,  Equitativa, Armónica y Cohesionada”. Estos cuatro conceptos son los pilares que promueve el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano para el desarrollo equilibrado de una ciudad.

Ordenar el territorio, el crecimiento en altura y la recuperación de los espacios públicos son la clave para romper con el círculo de la metrópolis. La proximidad es el eje del bienestar urbano. Que todo lo que necesites esté a 15 minutos: Tu casa, el trabajo, las compras, el desarrollo de tu cuidado físico y mental, el lugar donde te educas y donde disfrutas.

Es un desafío tremendo, porque en los últimos años se ha observado todo lo contrario con el crecimiento en extensión de las comunas del Gran Concepción. Expandirse hacia los lados va segregando y haciendo más difícil la conexión. Si estuviéramos más atomizados, más personas aprovecharían los beneficios de la ciudad.

Sabemos que el cambio de paradigma no va a ser fácil, porque la guerra a la altura es un discurso que prende amparado en el desconocimiento y la falta de visión. Se puede equilibrar, se puede hacer ciudad con reglas definidas y soluciones inteligentes. Vamos a trabajar por desarrollarlas y difundirlas para que ojalá nadie tenga que esperar más de 15 minutos para gozar de una buena vida en comunidad.

Nathalie Dubois

Consejera Regional

CChC Concepción

Cumplimiento del Protocolo Sanitario y la seguridad del sector

Cumplimiento del Protocolo Sanitario y la seguridad del sector

Debemos mantener el autocuidado que es la medida sanitaria más efectiva. Junto a ello, es fundamental reportar diariamente la trazabilidad y la gestión sanitaria de nuestras obras; esto es parte de la nueva cultura de trabajo del sector y así podremos impactar positivamente a la industria completa.

Pese al dramático panorama sanitario de la Región del Biobío, el sector construcción, por sus características y estricto protocolo sanitario, ha logrado mantener bajos índices de positividad en las obras, con un 0,01% de contagios. Podemos decir que, a la luz de estas cifras, continuamos siendo una actividad segura.

Sin embargo, no podemos restarnos a la situación que la Región vive actualmente en cuanto a la expansión del Covid-19. Por más de tres meses se han registrado, a diario, entre 200 y 300 casos, con un alarmante “peak” de 398, el 3 de diciembre pasado.

Además, seis de las 30 comunas con más casos activos del país son del Gran Concepción; según el 71° Informe Epidemiológico del Ministerio de Salud, de fines de noviembre.

A ello se suma la baja disponibilidad de camas críticas (13% en UCI y 12% en UTI), el 22% de contagios no tienen nexo epidemiológico y existe un constante incumplimiento, por parte de la población, de las cuarentenas obligatorias.

La posibilidad de seguir trabajando como industria segura, que logramos fruto de intensos esfuerzos con la autoridad sanitaria y otros ministerios, entregó certeza a nuestra industria, tanto desde el punto de vista de la continuidad operacional como de las futuras inversiones.

En este sentido, antes de esta denominación, las empresas trabajaban con un riesgo inminente. Si una obra que estuviera en fase 2 o 3 del “plan Paso a Paso” y la comuna donde se emplazaba retrocedía a cuarentena, debía paralizar; lo que ponía en grave peligro la viabilidad de los proyectos e inhibía a las constructoras a iniciar sus obras, ya que en cualquier momento tendrían que interrumpirlas nuevamente.

Todos sabemos que, en este retorno tras las cuarentenas en distintas comunas, la reactivación de los proyectos y el empleo no ha podido ser tan rápido como quisiéramos.

Con estos antecedentes, y sabiendo que hoy podría ocurrir la llamada “segunda ola” de contagios, es que como gremio queremos hacer un llamado a redoblar los esfuerzos en el estricto cumplimiento del Compromiso Sanitario que adquirimos para que la construcción siguiera operando con todos los resguardos posibles.

Este es un modelo que implica la adhesión al protocolo sanitario del sector y el reporte permanente, a través de sistemas tecnológicos, para hacer seguimiento y trazabilidad; una de las claves para frenar la expansión del coronavirus.

Pero, además, es necesario mantener un canal de comunicación permanente con nuestros propios trabajadores y vecinos de las obras y, finalmente, un plan de verificación en terreno de las normas que implica este plan.

En este aspecto, la CChC contrató a la Mutual de Seguridad, quienes están visitando las obras y verificando que se cumplan y sigan todas las medidas necesarias para mantener bajas las tasas de contagio.

Dicha orientación implica diagnosticar, verificar, hacer seguimiento y entregar un sello de verificación a las empresas que cumplan el 100% de las medidas en obra.

Cualquier incumplimiento pone en riesgo la continuidad de las faenas de la empresa, por ello, se deben reportar y asumir acciones para reforzar la trazabilidad, ya que, sin duda, lo que está en juego es la viabilidad de las empresas.

Por eso, llamo a no bajar los brazos y confiarnos, debemos mantener el autocuidado que es la medida sanitaria más efectiva. Junto a ello, es fundamental reportar diariamente la trazabilidad y la gestión sanitaria de nuestras obras; esto es parte de la nueva cultura de trabajo del sector y así podremos impactar positivamente a la industria completa.

Helen Martin Urrutia

Presidenta CChC Concepción

Cámara Chilena de la Construcción

Las trabas en el camino hacia la “Era Digital”

Las trabas en el camino hacia la “Era Digital”

Días atrás, una resolución de la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó a las notarías “abstenerse” de utilizar cualquier sistema computacional implementado en sus oficios para autorizar instrumentos privados de cualquier naturaleza, debiendo atenerse únicamente a las normas que, al efecto, establece el Código Orgánico de Tribunales. Sin embargo, en horas posteriores modificó, atenuando dicha restricción.

Esta decisión nos llama a reflexionar sobre cómo cada intento de avanzar hacia la llamada “Era Digital” aún encuentra trabas en la sociedad. La normativa, que en el ejemplo se refiere a lo prescrito en el Código Orgánico, originario de 1943, nos plantea los atavismos culturales e inercia de nuestro país.

En este contexto, lo que nos debe preocupar es la rapidez para encontrar normativas, explicaciones y obstáculos cada vez que la digitalización de algunos aspectos de nuestra vida encuentra cauces y amplía su espectro, en especial de la “tramitología” que debemos soportar los ciudadanos para cumplir con las normas y compromisos.

No se trata de eliminarlos para derivar en una convivencia sin más acuerdo que la palabra

-lo que sería imposible- pero, en el fondo, es preguntarnos cómo avanzamos desde lo público y lo privado a una digitalización de actuaciones y actividades, en especial teniendo en cuenta el escenario sanitario en el cual nos encontramos.

Observamos hoy que las filas en las diversas notarías del país son tan densas como para entrar a un supermercado y, lejos, más largas que las que ocurren en farmacias. Parece un contrasentido que desatada la crisis sanitaria, donde procuramos mantenernos en casa y disminuir el contacto personal; debamos esperar presencialmente por trámites, en vez de evitar la asistencia a oficinas, con la obvia pérdida de tiempo, pero también con los riesgos para la salud pública.

Aquí está la tarea trascendental del Estado, el cual tiene la inmensa oportunidad de aprovechar la experiencia de esta crisis para disminuir la cantidad de papeles y reemplazarlos por archivos digitales. Se puede atender a los privados, sin hacerlos esperar en los pasillos y, finalmente, se puede avanzar sin tener múltiples actores sentados en una mesa, reemplazando esta práctica por reuniones virtuales.

Por otra parte, los privados han asumido que muchas tareas pueden ser ejecutadas sin tener que congestionar los medios de transporte todos los días “para cumplir el horario en oficina” y que ésta, no sucumbe con menos gente o que las tareas no se ven trastocadas si alguno de los miembros del grupo laboral trabaja desde su casa.

La pandemia nos ha golpeado con una serie de dificultades, pero como toda crisis, nos alienta a superar estos problemas. La modernización en tema de trámites públicos y privados, con el apoyo de la tecnología, no puede dilatarse.

Las normas deben estar al servicio de la población y no para mantener situaciones “que pertenecen al siglo pasado”. Gran parte de las notarías están en condiciones de brindar un servicio digital y modernizarse, preservando obviamente la seguridad. Es de toda lógica, continuar por ese camino y no colocarle trabas. La salud, el bolsillo, el tiempo y, en definitiva, la calidad de vida de los habitantes del país serán los beneficiados.

David Vásquez Alarcón
Ingeniero Comercial | Presidente Comité Vivienda CChC Concepción

La contribución social de la CChC en tiempos de pandemia

La contribución social de la CChC en tiempos de pandemia

Hay consenso entre las empresas socias que el compromiso del gremio no está sólo en la continuidad operacional de las obras, sino también, en el apoyo social a los trabajadores.

Tanto el estallido social de octubre pasado como la pandemia, que actualmente vivimos, nos ha llevado a reflexionar sobre la contribución que como gremio podemos hacer a la sociedad y al proceso de diálogo ciudadano.

Pero además, ambas contingencias, nos han conducido a analizar el apoyo que estamos brindando a nuestros trabajadores y a mirar detenidamente los nuevos requerimientos que plantean estas situaciones.

En concreto, entre las empresas del rubro hay consenso en que nuestro compromiso no está sólo en la continuidad operacional de la industria y sus obras, sino también, en el apoyo a los trabajadores y a la comunidad en general.

Creemos que en el contexto de hoy, marcado por la crisis sanitaria y social, se vuelve cada vez más urgente cuidar a nuestros trabajadores. Si bien contamos con un riguroso protocolo sanitario en nuestras faenas, que permiten protegerlos en sus lugares de trabajo, es primordial abordar el cuidado y la preocupación desde el ámbito social.

Sin duda, lo anterior, también nos llevará a tener empresas más sanas y sostenibles.

Para ello, la CChC local ha definido tres ejes de trabajo. Estos son: el mayor impulso a los programas sociales, de manera que se logre llegar a los beneficiarios; la coordinación de las entidades CChC, con la finalidad de conseguir una buena ejecución de las iniciativas y una potente difusión de los beneficios, para que sean conocidos por la mayor cantidad de personas.

Así, durante este año, además hemos realizado un esfuerzo para redestinar recursos e incorporar al Compromiso Social las principales necesidades de los trabajadores y que están acordes a la nueva realidad planteada por la pandemia.

La agenda social tuvo un incremento de un 10% en el presupuesto de inversión, donde se redestinaron ayudas enfocadas a trabajadores del gremio que han perdido sus puestos de trabajo.

Nos enfocamos, especialmente, en llegar a aquellos más afectados por los efectos de la emergencia sanitaria, como son los trabajadores cesantes. Pero, al mismo tiempo, sin descuidar a nuestros colaboradores activos y sus familias.

Elaboramos un plan especial por el Covid-19 de Atención Social al Trabajador Cesante, mediante el cual hemos entregado orientación a quienes se encuentran sin trabajo sobre los beneficios del Estado y de otras instituciones, llegando a atender a más de dos mil trabajadores en Concepción.

Asimismo, brindamos beneficios directos que incluyen atención personalizada de asistentes sociales y un aporte económico para gastos de alimentación, pago de servicios y medicamentos o atención de salud.

En esta última área, hemos ampliado la cobertura para cesantes de los originales tres meses a seis meses de uno de los programas más exitosos como es el Construyo Tranquilo.

En el ámbito de la formación, queremos que puedan optimizar sus competencias para una futura empleabilidad, poniendo a disposición toda una oferta de cursos de manera online.

Todos estos beneficios se han centralizado en la plataforma digital micajadeherramientas.cl, que es una verdadera guía de ayuda y orientación para el trabajador y las empresas socias.

Pese a estas tareas cumplidas, creemos que aún falta. Que podemos dar más por nuestros trabajadores y por ello, estamos impulsando una Bolsa de Trabajo a nivel local, que se convierta en un registro de quienes están cesantes y que las empresas lo utilicen y lo consulten.

La idea es que las constructoras puedan emplear a este capital humano, teniendo la seguridad que se han desempeñado en el sector y que cuentan con la experiencia de haber trabajado en el rubro.

Así, nuestros trabajadores no tendrán que buscar empleo fuera del área donde siempre se desarrollaron y las empresas contarán con colaboradores comprometidos con el sector y el gremio de la construcción.

Miladi Garfe Carreño
Presidenta Área Social
CChC Concepción