CChC Concepción organizó inédito conversatorio sobre conflicto mapuche

Jul 7, 2020 | Breves

Por primera vez, el gremio local aborda un tema tan sensible como son los hechos de violencia en la denominada macrozona sur. En la jornada, condenaron los atentados que ponen en peligro la sustentabilidad de las empresas y recalcaron que es clave el apoyo de todos los gremios productivos para disminuir el actual escenario terrorista.  

Un conversatorio para debatir sobre el actual escenario de conflicto y violencia que están atravesando las regiones de la Araucanía y Biobío, organizó la CChC Concepción, de manera online.

En la jornada, en la que participaron más de 40 socios, entre ellos el presidente de la CChC, Patricio Donoso; consejeros nacionales, presidentes de las sedes de Valdivia, Temuco y Los Ángeles, además de representantes de los comités gremiales tanto del nivel local como nacional y socios de la sede de Concepción, se resaltó que hoy no sólo estas dos regiones han sido escenario de graves hechos violentos, sino también, éstos se han extendido a las regiones de Los Ríos y Los Lagos.

Felipe Schlack, presidente de la CChC Concepción, expresó que los acontecimientos están afectando a las pequeñas, medianas y grandes empresas en el desarrollo diario de su actividad y en la mantención de la cadena de abastecimiento. “No podemos ser espectadores pasivos de los graves actos que están ocurriendo, como gremios debemos unirnos y enfrentar el problema de manera multidimensional”.

En la conversación intervino Jorge Serón, expresidente de Corma Biobío y Ñuble, quien entregó una descripción de cómo actúan los grupos violentistas en esas zonas. Dijo que uno de los años más violentos fue 2016 debido a los diversos ataques incendiarios que se concentraron en comunas como Lanco y Panquipulli, más cercanas a La Araucanía.

Explicó que el conflicto se inició aproximadamente en 1997 con la quema de predios, lo que ocasionó un despoblamiento en las áreas donde se producían. Ejemplificó que en los alrededores del lago Lleu-Lleu existían más de 80 casas y que actualmente no se conserva ninguna.

Argumentó que de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), liderada por Héctor LLaitul, y que es sindicada como la protagonista de la mayoría de estos atentados, hoy se desprenden nuevos grupos más violentos y radicales.

“Lo preocupante es que estos hechos no se detienen, ya que los movimientos son más radicales y en este esquema no van a parar”, manifestó Serón.

APOYO GREMIAL

Por su parte, René Muñoz, gerente de la Asociación de Contratistas Forestales de Chile, expresó que la violencia ha sido “exponencial”.

Señaló que existen 36 comunas violentadas entre la región del Biobío y Los Lagos, con 113 empresas contratistas afectadas y más de 11 mil trabajadores.

En los últimos 7 años se han producido 190 ataques, los que han ocasionado pérdidas por $69.000 millones.

“Estamos sufriendo 3 atentados al mes, donde nos queman un promedio de 8 equipos. Esto lo hemos padecido desde hace 7 años. Necesitamos trabajar en paz y para eso se requiere ayuda en conjunto. La salida es complicada, por ello es fundamental el apoyo de todos los gremios productivos”, argumentó Muñoz.

Roberto Heise, presidente de la Sociedad de Fomento Agrícola (SOFO) de Temuco, sostuvo que lo que ocurre es lamentable y que corresponde a la estrategia de expansión de estos grupos violentos.

Afirmó que quienes integran estos movimientos son, en primer lugar, personas que están totalmente fuera del sistema y que han vivido siempre en torno al conflicto mapuche. Quienes forman parte del segmento más duro y radical.

Por otra parte, hay integrantes que buscan la expansión territorial y que son liderados por caudillos locales. Un tercer grupo lo forman personas que ocupan este movimiento para delinquir.

En este contexto, acotó Heise, se consolida la teoría que hay grupos organizados detrás de estas acciones, ya que hoy los actos violentos se van sucediendo de manera estratégica desde la provincia de Arauco a Los Ríos.

Los participantes del conversatorio concordaron en que la solución del conflicto pasa por que se respete y se cumpla el Estado de Derecho en el país.

Además, es necesario que se coordinen los tres poderes del Estado, pues –admitieron- el Ejecutivo tiene poco poder de maniobra en la zona, por lo que es esencial que el Congreso apoye con leyes que condenen delitos como la usurpación de terreno, que actualmente es considerado sólo como una falta.

Así como también que los tribunales endurezcan sus criterios en contra de quienes ejecuten actos de violencia.