Estudio de la CChC: Viviendas sociales integradas tienen positivo impacto en calidad de vida

Jul 7, 2020 | A fondo

El Comité de Vivienda de la entidad gremial elaboró el primer diagnóstico que se realiza a los Programas Integración Social y Territorial, DS 116 y DS 19. Entre las conclusiones, los habitantes de estos proyectos sienten que han mejorado su calidad de vida, viven más seguros y tienen más oportunidades que si vivieran en otro barrio.  

¿Es buena idea seguir construyendo proyectos de integración social en la ciudad? ¿Aportan a un mejor bienestar de sus habitantes? Según el estudio denominado “Diagnóstico del Proceso de Integración Social en Comunidades de Proyectos DS 116 y DS 19”, la respuesta para ambas interrogantes sería afirmativa.

En el análisis, elaborado por el Comité de Vivienda de la CChC Concepción, se confirma que la principal virtud de estos programas, que es integrar a grupos de familias en un mismo barrio, se cumpliría a cabalidad.

Entre los principales resultados se arroja que un 70,4% de los encuestados no se sienten discriminados en su comunidad y el 86% expresa tener una excelente relación con sus vecinos. Asimismo, un 71% siente que gracias a estos proyectos su calidad de vida ha mejorado.

En esta línea, el estudio constata que los proyectos integrados se reconocen como una oportunidad para grupos de bajos ingresos, desde el punto de vista de las nuevas posibilidades para acceder a una vivienda e infraestructura de calidad, a tener mayor independencia, formar una familia y lograr el “sueño de la casa propia”.

Miladi Garfe, presidenta del Comité de Vivienda, expresa que una de las reflexiones que emanan a partir de los datos extraídos es que “la integración social es un vehículo para nivelar a las comunidades y alcanzar una sociedad más igualitaria”. Destaca que la conformación de ciudad es un medio para avanzar en esa dirección.

El análisis además permitió conocer la percepción de vida en comunidad de los habitantes, reconocer sus niveles de participación en dichos proyectos y examinar las subjetividades en torno al proceso de integración social.

En la iniciativa se estudiaron dos proyectos, uno en altura, Aires de Chiguayante de inmobiliaria Socovesa (DS 19) y otro, de viviendas en extensión, Escuadrón Oriente de Coronel (DS 116), de constructora Pocuro. Se analizaron a más de 2 mil familias.

Otra de las dimensiones medidas se relaciona con el entorno e infraestructura disponible. Respecto de este último ítem, un 81% de quienes contestan expresan que sí ocupan los espacios públicos diseñados en el proyecto.

Frente al tema del entorno, un 91% sostiene que su entorno es seguro tanto para él como para su familia y un 86% se siente seguro donde vive.

Los proyectos integrados son una oportunidad para grupos de bajos ingresos, desde el punto de vista de las posibilidades para acceder a una vivienda e infraestructura de calidad.

MITOS DE LA INTEGRACIÓN

La dirigente gremial señala que este primer diagnóstico sirvió para derribar algunos prejuicios en torno a la integración social que se promueve en el país.

El primero de ellos, postulaba que una mixtura social no era posible, sin embargo, los proyectos analizados demostraron lo contrario. El estudio revela que los vecinos son capaces de lograr y concretar acuerdos en torno a un objetivo común como la seguridad y convivencia del barrio, sin importar a qué grupo socioeconómico pertenecen.

Incluso el segmento donde primero se propicia una integración social considera a los niños que viven en esa comunidad. Un 74% de los consultados afirmó que “los menores se conocen y juegan todos juntos”, sin distinción de su grupo familiar.

A través del análisis también se constató la importancia de los espacios públicos. Estas áreas son “muy valoradas” por la comunidad y cumplen un rol fundamental para generar instancias de encuentro y participación entre los residentes.

Frente a los aspectos a mejorar en el sistema, el estudio aconseja que debe existir una información más detallada y de mayor calidad a la hora de explicar el espíritu de los programas sociales, en la etapa de venta y difusión.

El documento contempló tres meses de trabajo y al tratarse del primer análisis que existe sobre esta política habitacional, desde su implementación en 2014; el gremio espera presentarlo de manera oficial a las autoridades del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.