La fragilidad del empleo femenino

Mar 12, 2021 | Opinión

A la luz de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, creo que es necesario realizar una pausa y analizar cómo los sectores productivos estamos enfrentando la inequidad que, pese a ciertos avances, aún se mantiene y se ha dejado ver en este año de crisis por el Covid-19.

Para nadie es un misterio que las mujeres han sido las más afectadas por la baja participación laboral producto de la pandemia. Distintos expertos en el tema, afirman que la crisis sanitaria ha retrotraído una década en cuanto a lo ganado de inserción en el mundo del trabajo femenino.

Hoy, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de participación laboral femenina bordea el 40%. El panorama se vuelve aún más preocupante ya que la mayoría de los hogares de los quintiles más bajos son liderados por mujeres y, en su mayoría, son familias monoparentales. Muchas de ellas, han perdido su empleo.

Lo anterior se acentúa, ya que la pandemia las dejó sin las tradicionales redes de apoyo para el cuidado de sus hijos: abuelos, salas cunas o colegio.

Sin duda, que la emergencia sanitaria visibilizó lo frágil que es la situación de la mujer en el mercado laboral. Por ello, desde el sector construcción, uno de los más intensivos en mano de obra y que esperamos sea el motor de la reactivación económica, estamos impulsando la recuperación con un marcado énfasis en la inclusión femenina.

Estoy convencida que el retorno de la mujer al trabajo no solo tiene un impacto positivo en sus familias, sino también, en la economía general del país y mucho más que eso, es vital para su propia autonomía personal. Recordemos además que en América Latina el ingreso de la mujer al mercado laboral contribuyó con un 30% de la reducción de la pobreza extrema en ese territorio.

Con todo, nuestra gestión ha estado desde el primer día enfocada en abrir espacios a las mujeres, tanto en el ámbito gremial como en las empresas socias. Inicialmente, el desafío fue visibilizar los aportes que hacen las socias y trabajadoras en cada una de estas áreas.

Actualmente, estamos apoyando la alianza público-privada junto al Ministerio de la Mujer para entregar capacitaciones a trabajadoras, de manera de generar competencias necesarias. Esto a través de la Mesa de Trabajo Mujer y Construcción.

Además, como gremio local planteamos la inclusión de trabajadoras en las licitaciones y contrataciones de las obras que se ejecuten en el contexto del plan de reactivación en la Región, debido a que, como lo mencioné, el empleo femenino ha sido especialmente castigado con esta pandemia.

Así también, hemos querido entregar para las futuras trabajadoras espacios laborales seguros. La construcción es uno de los primeros gremios que contó con un protocolo sanitario para el sector y que ha dado exitosos resultados al tener un nivel de contagios de solo un 0, 02%, muy por debajo del promedio nacional.

En el contexto de un ambiente seguro además hemos reforzado las políticas internas de nuestras empresas en cuanto a prevenir la violencia intrafamiliar y estar alerta ante episodios de ese tipo que puedan sufrir nuestras trabajadoras; ya que estamos conscientes que este flagelo se ha visto aumentado en este periodo.

En definitiva, desde el rubro de la construcción hemos decidido avanzar y no mirar pasivamente la situación de trabajo femenino que nos develó la pandemia. Queremos entregar las condiciones necesarias para que las mujeres vuelvan a su vida laboral y reencantar a otras que puedan insertarse en esta industria.

Creemos que éste es el camino para disminuir la brecha de género y para generar una sociedad más equitativa e inclusiva.

Helen Martin

Presidenta CChC Concepción