La oportunidad de una nueva visión de ciudad

Ago 14, 2019 | Opinión

Manuel Durán Iligaray

Arquitecto

Past presidente CChC Concepción

Construir la visión de ciudad que queremos nos involucra y compromete a todos. Más de la mitad de la población mundial vive en esos territorios y la tendencia a la urbanización, densificación y edificación en altura continuará.

Frente a esta demanda por la ocupación y uso de suelo urbano, tenemos una gran responsabilidad de planificar nuestra ciudad con conceptos urbanísticos más sustentables, habitables y equitativos. Lo anterior con la finalidad que permitan mejorar la calidad de vida de sus habitantes, como parte de una nueva política urbana.

Para construir una visión de ciudad, debemos primero reconocer su contexto geográfico y sus recursos naturales. Estos últimos como un patrimonio propio y único, protegiéndolos e integrándolos en esta nueva mirada de ciudad. Pero a la vez identificar las amenazas, restricciones y zonas de riesgo. Además de su historia y patrimonio.

Una nueva visión de ciudad nos ofrece la oportunidad de incorporar conceptos innovadores en la planificación de la urbe.

Actualmente, la Municipalidad de Concepción está impulsando la modificación del Plan Regulador Comunal (PRC) en toda el área central de la ciudad. Este estudio se encuentra en la etapa de diagnóstico y se está dando a conocer a la comunidad.

Dicha instancia es el momento y la oportunidad para discutir y consensuar la visión de ciudad que queremos para el futuro, escuchando a todos los sectores, entre los que se encuentran las distintas instituciones relacionadas con el desarrollo urbano y representantes de los diversos sectores de la comunidad.

A mi juicio, estas instancias deben ser guiadas por profesionales con experiencia en participación ciudadana, pues se debe informar a la ciudadanía de manera efectiva, para que ésta comprenda qué implican los cambios propuestos y cuáles son sus efectos, tanto positivos como negativos.

Es primordial que en este debate se respeten los distintos puntos de vistas, por muy antagónicos que sean, por lo que resulta necesario que la instancia dada para que confluya la comunidad, elimine toda posible asimetría de información entre los partícipes, mediante un proceso transparente y cercano ante todo para el ciudadano común y corriente.

Todos queremos una ciudad que sea sostenible en el tiempo y que ofrezca una mejor calidad de vida a sus habitantes, con oportunidades equitativas, que fomente la vida sana y segura, que esté en armonía con sus entornos naturales y que ponga en valor a su patrimonio e historia. Con todo, ésta es la oportunidad de tener una planificación de la zona central de Concepción que recoja las legítimas aspiraciones de la comunidad y dé respuesta eficaz a la demanda de crecimiento que exige la urbe.

Es un trabajo difícil y de gran responsabilidad, especialmente cuando hay que conciliar intereses contrapuestos, que presionan las áreas urbanas. Por lo mismo, todos los actores deben ser escuchados, ya que en una comunidad regida por principios democráticos, el bien de nuestra ciudad y de la comunidad penquista, impone que estos eventos de participación ciudadana enriquezcan la discusión, con las distintas miradas y fundamentos de quienes viven la ciudad día a día.

Lo que no debemos aceptar es politizar estos instrumentos, que son de planificación urbana y se sustentan en estudios de distintas disciplinas que intervienen en la ciudad. Solo una buena planificación que considere todos los indicadores urbanos permitirá a la comuna seguir creciendo en forma equilibrada y ordenada.

Es primordial que en esta nueva visión de ciudad se reconozca el rol de Concepción como capital regional, con una conurbación urbana que comprende a las comunas de Talcahuano, Penco, San Pedro de la Paz, Chiguayante y Hualpén. Todas las cuales gravitan hacia el centro de la ciudad, principalmente por los servicios que ofrece.

Asimismo, nuestra región tiene 440 kilómetros de costa, en la cual funcionan siete puertos comerciales y cuatro industriales privados. También sus actividades industriales llegan a conformar un importante polo industrial.

La importancia como ciudad universitaria y de servicio implica que gran parte de esta actividad incida indirectamente con la ciudad, convirtiéndola en una de las tres grandes metrópolis del país. Sin duda, la visión de ciudad de Concepción obliga a reconocer su contexto, su diversidad y su papel de capital regional. En síntesis, aceptar que es una ciudad universitaria; de servicios, industrial, portuaria, deportiva y de barrios, entre otros roles.

La nueva visión de ciudad debe ser armónica y sustentable, sabiendo que la mayor demanda de ocupación o edificación para el futuro serán los edificios en altura. Por ello este nuevo plan debería incorporar incentivos innovadores que mejoren la relación del edificio con el espacio público, como por ejemplo aumentar los antejardines, unir galerías para aprovechar el concepto de ciudad galería, equipamientos de calidad, usos distintos en los primeros pisos, terrazas y jardines para uso público.

La norma debe condicionar el diseño con una visión clara de que es lo que queremos lograr con nuestros edificios en relación al espacio público. Los edificios en altura ya tienen una limitación que la impone la propia naturaleza por su emplazamiento, calidad de suelo y la conformación urbana. Tenemos mala calidad de suelo de fundación, con napas subterráneas superficiales que dificultan los pisos zócalos.

A esto se suma la fragmentación del suelo urbano conformado por terrenos pequeños que deben fusionarse entre ellos para tener paños más aptos para emplazar nuestros edificios. Está demostrado que la altura máxima en Concepción no sobrepasa los 21 o 22 pisos, a pesar que el Plan Regulador Comunal que nos rige actualmente permite tener altura libre en algunos sectores de la ciudad. Sin perjuicio de lo cual, en mi opinión, creo que ésta es la altura máxima para nuestros edificios.

Esta nueva visión debe ir a de la mano con la inversión en infraestructura pública, que le competen al Estado. No podemos seguir creciendo si no se mejoran las redes de agua lluvias, vialidades, espacios públicos, plazas, áreas verdes, transporte público, ciclovías conectadas, parques y lagunas incorporadas al tejido urbano.

El nuevo estudio del Plan Regulador Comunal nos da la oportunidad de revisar el instrumento actual y proyectar la ciudad que queremos para los próximos años, por lo tanto, no podemos equivocarnos. Debe ser un instrumento incentivador, que potencie las áreas urbanas centrales y atraiga inversión, que revierta, recupere e incentive la creación de nuevos y mejores espacios públicos.

Solo con una buena planificación podemos recuperar nuestra ciudad para que todos queramos vivir en las zonas centrales. Además no podemos dejar de considerar que cualquier restricción influye en el valor final de la vivienda. En definitiva, debemos lograr que la norma no frene el crecimiento de la ciudad; que sus habitantes se identifiquen con su desarrollo y que estén orgullosos de su ciudad y de la belleza natural del lugar que habitan.