Las trabas en el camino hacia la “Era Digital”

Oct 6, 2020 | Opinión

Días atrás, una resolución de la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó a las notarías “abstenerse” de utilizar cualquier sistema computacional implementado en sus oficios para autorizar instrumentos privados de cualquier naturaleza, debiendo atenerse únicamente a las normas que, al efecto, establece el Código Orgánico de Tribunales. Sin embargo, en horas posteriores modificó, atenuando dicha restricción.

Esta decisión nos llama a reflexionar sobre cómo cada intento de avanzar hacia la llamada “Era Digital” aún encuentra trabas en la sociedad. La normativa, que en el ejemplo se refiere a lo prescrito en el Código Orgánico, originario de 1943, nos plantea los atavismos culturales e inercia de nuestro país.

En este contexto, lo que nos debe preocupar es la rapidez para encontrar normativas, explicaciones y obstáculos cada vez que la digitalización de algunos aspectos de nuestra vida encuentra cauces y amplía su espectro, en especial de la “tramitología” que debemos soportar los ciudadanos para cumplir con las normas y compromisos.

No se trata de eliminarlos para derivar en una convivencia sin más acuerdo que la palabra

-lo que sería imposible- pero, en el fondo, es preguntarnos cómo avanzamos desde lo público y lo privado a una digitalización de actuaciones y actividades, en especial teniendo en cuenta el escenario sanitario en el cual nos encontramos.

Observamos hoy que las filas en las diversas notarías del país son tan densas como para entrar a un supermercado y, lejos, más largas que las que ocurren en farmacias. Parece un contrasentido que desatada la crisis sanitaria, donde procuramos mantenernos en casa y disminuir el contacto personal; debamos esperar presencialmente por trámites, en vez de evitar la asistencia a oficinas, con la obvia pérdida de tiempo, pero también con los riesgos para la salud pública.

Aquí está la tarea trascendental del Estado, el cual tiene la inmensa oportunidad de aprovechar la experiencia de esta crisis para disminuir la cantidad de papeles y reemplazarlos por archivos digitales. Se puede atender a los privados, sin hacerlos esperar en los pasillos y, finalmente, se puede avanzar sin tener múltiples actores sentados en una mesa, reemplazando esta práctica por reuniones virtuales.

Por otra parte, los privados han asumido que muchas tareas pueden ser ejecutadas sin tener que congestionar los medios de transporte todos los días “para cumplir el horario en oficina” y que ésta, no sucumbe con menos gente o que las tareas no se ven trastocadas si alguno de los miembros del grupo laboral trabaja desde su casa.

La pandemia nos ha golpeado con una serie de dificultades, pero como toda crisis, nos alienta a superar estos problemas. La modernización en tema de trámites públicos y privados, con el apoyo de la tecnología, no puede dilatarse.

Las normas deben estar al servicio de la población y no para mantener situaciones “que pertenecen al siglo pasado”. Gran parte de las notarías están en condiciones de brindar un servicio digital y modernizarse, preservando obviamente la seguridad. Es de toda lógica, continuar por ese camino y no colocarle trabas. La salud, el bolsillo, el tiempo y, en definitiva, la calidad de vida de los habitantes del país serán los beneficiados.

David Vásquez Alarcón
Ingeniero Comercial | Presidente Comité Vivienda CChC Concepción