Magdalena Vicuña, arquitecta: “El tema de la altura no se debe mirar como una variante aislada”

Oct 16, 2019 | Entrevistas

Para la urbanista el mayor desafío al construir es que los proyectos se conviertan en un aporte para el espacio público. Por ello, insiste en que el proceso de densificación se debe visualizar integralmente, con sus múltiples dimensiones.

 

La arquitecta Magdalena Vicuña es una defensora de la densificación. Pero de una “buena densificación” precisa la profesional. Una, que integre procesos armónicos con el entorno y que sea eficiente a la hora de implementarse, entre otras características.

En una de sus visitas a la CChC Concepción, la también doctora en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile y jefa del programa de pregrado del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de esa casa de estudios, se reunió con los socios del gremio para exponer el diagnóstico sobre este proceso de crecimiento en la comuna penquista.

Un análisis que realizó en conjunto con el Comité de Arquitectura del gremio local y que dio como resultado que el camino para mejorar territorialmente el área central de la ciudad es apostar por una Densificación Equilibrada.

¿Por qué densificar las ciudades?

Un proceso de este tipo implica que una cantidad de gente se traslade o llegue a los distintos sectores de la ciudad, en este caso a la zona central de la comuna, y es importante que esas personas puedan tener un buen acceso a las oportunidades que brinda la ciudad, ya sea en términos de trabajo, educación, cultura y espacios públicos, por ejemplo. Eso pasa por lograr una buena localización, lo que requiere densificar.

¿Ése es el mayor atributo de un proceso de densificación?

Es una de las características de la densificación. Pero el tema de densificar obedece a un proceso multifuncional. Tiene variadas dimensiones: una de ellas es la localización y otra tiene que ver con el impacto de este fenómeno en la transformación del entorno, es decir cómo afectan los nuevos edificios a los barrios que los reciben. El desafío es que se conviertan en un gran aporte, que sean bienvenidos y que puedan beneficiar al espacio público ya existente, cautelando la habitabilidad de los predios vecinos y resguardando elementos como el patrimonio, entre otros. Por eso, la densificación hay que mirarla integralmente, ya que abarca diversas dimensiones.

¿Esto es lo que hoy la CChC está tratando de plasmar en una propuesta: una densificación armónica y eficiente?

Exacto. Que sea un proceso bien localizado y que permita que más personas accedan a las bondades de la ciudad en términos de equipamiento, empleo, servicios y educación. Pero que esto ocurra con calidad. En la medida que sea de esa forma, el proceso de densificación se hace más sustentable, es decir puede continuar en el tiempo. En Santiago, por ejemplo, (lo menciono porque es la realidad que más conozco) se ven muchos barrios donde los procesos de densificación se han interrumpido. En un inicio han sido muy intensos, con densidades altas, y luego no ocurre nada más. No se sigue densificando. Por lo tanto, las densidades y la altura están sobredimensionadas y hay que conducirlas mejor. En este sentido, la idea es concentrarlas donde, efectivamente, se quiera tener una mejor densidad, no dejarlas como grandes áreas sin techo de altura o densidad, porque lo que ocurre es que no se logra concentrar la inversión donde se requiere que esté.

Hay que “calibrar” donde hacer la densificación y donde se requieren de alturas más significativas. También es importante comenzar a potenciar incentivos para los proyectos.

Por ejemplo, un edificio de diez pisos pueden ser buenos o malos dependiendo de cómo se materializan en el espacio.

CALIBRAR LA DENSIFICACIÓN

¿Cree que la densificación en la comuna de Concepción ha sido un poco “a saltos”?

La verdad es que en Concepción este proceso ha sido bien disperso. Creo que la Municipalidad penquista ha realizado un buen diagnóstico de cómo ha sido este fenómeno. Esto porque, obviamente, los inversionistas van buscando localizaciones de terreno con mayores atributos y en la medida que se van acabando, encuentran otros con menos atributos.

Uno de los atributos del suelo es que escasea.

En este tema, la palabra clave para una buena densificación es calibrar. Hay que calibrar donde queremos hacer esa densificación y dónde queremos alturas más significativas. Es importante además comenzar a potenciar los incentivos para que los proyectos puedan aportar a una mejor ciudad.

¿Qué otros factores se deben tener en cuenta?

La altura es un punto de partida, el inicio. Sin embargo, hay que considerar otras dimensiones de la forma urbana como el retranqueo (distanciamiento de la calle), el distanciamiento de los vecinos, el medianero y la altura de los pisos. Pensar también en tener mayores alturas en el primer piso. Otro factor a tener en cuenta es la transparencia de esos primeros niveles, de manera que sus usos alimenten la vida de la calle. Todos estos son componentes que inciden en que una altura sea mejor o peor. Creo que hay que mirarlos en esa complejidad.

¿Qué rol le atribuye al espacio público?

Es muy importante. Por ejemplo, una altura de diez pisos puede ser una muy buena altura si es que está mediada por elementos de paisajismo, por una buena arquitectura y por un buen diseño urbano. Pero puede volverse negativa si está encima de los vecinos, de la calle, si llega a la vereda con un muro ciego, por nombrar algunas situaciones. Entonces, aquellos diez pisos pueden ser buenos o malos dependiendo de cómo se materializan en el espacio.

¿Cree que el término de altura libre, por ejemplo, del Plan Regulador Comunal de Concepción está mal entendido?

La altura libre no quiere decir que esto sea al infinito. Eternum no existe. Tenemos la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) que establece que no existe la altura libre. Cuando la edificación es aislada y no hay en el Plan Regulador una definición de altura máxima en términos de número de pisos o de número de metros lo que se aplica es la rasante, que es una línea imaginaria, que mediante un ángulo de inclinación define la envolvente en la cual puede desarrollarse un proyecto. En el caso de Concepción está a 70° del plano del suelo. La rasante tiene por finalidad preservar condiciones de asoleamiento y ventilación para los vecinos.

Además desde principios de los 2000 se incorporó una norma alternativa a la rasante que es el estudio de sombra. La idea es proteger que el edificio no arroje un porcentaje de superficie de sombra a sus vecinos y a la calle. Entonces, las edificaciones en altura se deben acoger a la rasante o al estudio de sombra. Por lo general, cuando se determinan por el estudio de sombra basan la rasante en el número de pisos, pero tienen menos ocupación de suelo.

A su juicio ¿los nuevos proyectos deben tener ciertas exigencias para una mejor densificación?

Es posible exigir ciertos parámetros que promuevan una mejor calidad de espacios públicos, como transparencia para que se pueda ver al interior de un edificio que es más comercial o que tiene un uso más público. Que se generen espacios de propiedad privada, pero de uso público, con comercio o ideas como que en una vereda que entra un poco al terreno privado se instalen mesas, vegetación y que se logren espacios de reunión. Activar el espacio público no tiene mayor costo. Creo que en la medida que esto sea un aporte para la ciudad, también lo será para el proyecto.