Paralización económica o convivir con la pandemia

Abr 22, 2020 | Opinión

Felipe Schlack Muñoz
Presidente Cámara Chilena de la Construcción, sede Concepción.

Si bien a lo largo de las semanas hemos visto un debate entre quienes son partidarios de medidas sanitarias rigurosas, como el lock down total, y quienes optan porque el sistema deba relajarse, para ir dando paso a que la actividad económica vuelva a desarrollarse.

Los que están más cerca de esta teoría son satanizados y tratados, incluso, como codiciosos e irresponsables. Sin embargo, a medida que avanza la propagación del virus el debate debería enfocarse en cómo logramos aplicar medidas sanitarias preventivas lo menos invasivas posible para la actividad económica. Lo anterior, obviamente, cuidando la salud de todos y teniendo en cuenta que el país deberá convivir con la pandemia durante un extenso periodo de tiempo.

Este dilema no es diferente al que viven otras naciones. Comenzar a adecuarse a la “nueva normalidad” es un desafío, pues en la medida que continúa el proceso de aislamiento; el daño a la inversión y la recesión proyectada para el país, se hace cada vez más profunda. Esto con el consecuente impacto en el desempleo, en el corto plazo.

El Gobierno ha dado señales cuyo objetivo es impulsar una reapertura de la economía y lograr una progresiva normalización de las actividades. El plan de retorno para funcionarios públicos –con gradualidad y ciertas excepciones- es un indicio para todo el mundo laboral.

Es el caso del sector de la construcción, el cual ha sido uno de los más golpeados con la pandemia, y uno de los rubros con mayor intensidad de la mano de obra. En la región del Biobío son cerca de 55.000 trabajadores ligados a la industria y más de 750.000 a nivel nacional.

Según cifras del gremio, es posible llegar a un 12% de desempleo, con una destrucción de 75.000 puestos laborales, a finales de año; el peor escenario desde 2010.

La mayoría de estas familias que se verán sin su fuente laboral en un corto plazo no cuentan con un soporte económico adicional y necesitan generar recursos periódicamente para costear sus necesidades básicas y llegar a fin de mes.

Por ello, esta otra pandemia del desempleo es incluso más feroz que la sanitaria. Creemos que es esencial, como lo ha hecho el Gobierno, en sus paquetes de medidas económicas, apuntar a la liquidez de las empresas y a la protección del empleo. Pero, además, implementar acciones concretas que apoyen la continuidad de la cadena productiva del sector.

Se necesita la operatividad de las obras, con todos los resguardos sanitarios necesarios, pues sin este movimiento las empresas tendrán bajas condiciones para financiar la mano de obra.

El llamado es a adaptarnos a la nueva situación, pues el virus estará presente durante largo tiempo y ninguna cuarentena total podrá eliminarlo. Es fundamental, entonces, una fase de normalización de la actividad económica, de lo contrario veremos con dolor una profundización de la vulnerabilidad social y pobreza en nuestra sociedad. Este es el gran desafío que tenemos por delante y para el cual todos tenemos que estar disponibles.