Sector construcción y el impacto de la pandemia en los más vulnerables

May 20, 2020 | Opinión

Helen Martin Urrutia
Vicepresidenta CChC Concepción

Las protestas de pobladores conocidas esta semana en la comuna de El Bosque en Santiago reflejan una realidad que con dolor anticipamos: la pandemia sanitaria se está convirtiendo para muchos chilenos en una crisis social, producto del retroceso económico que experimenta el país.

El desempleo, la pobreza y lo que es peor, el hambre, comienzan a ser palpables entre los más vulnerables de la sociedad. En especial, en aquellos que deben buscar sustento diario para vivir.

Por eso, valoramos las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno, en relación a focalizar la ayuda en este grupo, tanto el auxilio en alimentación, como el llamado Ingreso Mínimo de Emergencia.

Lo anterior se suma a planes que otros organismos ya habían comenzado a implementar, anticipando los nefastos efectos económicos. Nosotros como ente gremial y aportando junto a la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) asumimos el desafío de llegar a 125 mil familias de escasos recursos con productos básicos.

Ya en marzo, la CPC nos había convocado a ser parte junto a otros gremios del “Fondo Privado de Emergencia para la Salud de Chile” que tiene como propósito aportar con recursos, capacidades, infraestructura, redes y gestión del mundo empresarial, al Estado, municipios y fundaciones dedicadas a la población más vulnerable.

Entre otras ayudas, esta iniciativa ha entregado un millón de test rápidos al Ministerio de Salud y puso a disposición de esa cartera la infraestructura hospitalaria -en nuestro caso- de toda la Red Salud CChC.

Sin embargo y, pese a todos estos esfuerzos, creemos que ninguna red de asistencia social puede reemplazar a la dinámica de un país capaz de volver a crear empleos, mejorar los salarios y entregar nuevas oportunidades a sus habitantes.

Este es el mayor desafío no solo a nivel nacional, sino también, para el rubro de la construcción, reconocido como el sector productivo que genera la mayor actividad económica en el país.

Nuestra industria además concentra un efecto multiplicador en el empleo. Son 55.000 los puestos de trabajo directos e indirectos en la región y 750.000 en el país. Según cifras del propio gremio constructor, a raíz de la pandemia se perderán unos 75.000 en lo que resta del año.

Como sector, nos preocupa este escenario. El impacto de esta crisis en el empleo se amplifica en nuestro rubro, ya que el mayor porcentaje de la mano de obra proviene de la población más vulnerable y de clase media necesitada.

Con todo, la CChC ha logrado consensuar con distintos ministerios un Protocolo Sanitario para el Sector de la Construcción, que promueve, bajo estrictas medidas preventivas, la continuidad de las obras; de manera de asegurar la cadena productiva y con ello, los empleos del sector.

Estamos conscientes de los riesgos de esta enfermedad, pero tampoco se debe desconocer que medidas como el impedimento de salir a trabajar y el condicionar la detención de proyectos, finalmente, terminan afectando a esas familias tanto en lo económico y sanitario. Y lo que es aún más inquietante, en un mediano plazo, significará el deterioro de su calidad de vida.