Trabajadores de la construcción buscan retornar a la actividad

Oct 14, 2020 | A fondo

Entre quienes se desempeñan en el sector afirman que el rubro aplica estrictos protocolos para proteger a sus trabajadores y que estas medidas son parte de los nuevos hábitos que han debido adoptar producto de la pandemia. Además, expresan su preocupación ante los menores o nulos ingresos si no se retoman las obras. 

El año 2020 ha sido uno de los más complejos para el sector de la construcción, que ya venía golpeado por el estallido social. A la caída en el nivel de las ventas y al freno de nuevas inversiones, se suma el impacto social que ha producido un deterioro del empleo.

Por ello, en el sector se apela a un pronto retorno de las obras paralizadas por las cuarentenas en comunas del Gran Concepción, no sólo con el objetivo de dinamizar la industria, sino, toda la economía regional. A nivel local, son 120 las faenas interrumpidas que involucran 3 mil viviendas y a más de 16 mil trabajadores.

La construcción mantiene un estricto Protocolo Sanitario, al que las empresas socias han adherido sus obras. Este plan ha dado muestras exitosas de funcionamiento que se aprecian, en una baja en el nivel de contagio de Covid-19, pues si antes se hablaba de tres casos por cada mil trabajadores, ahora está cercano a dos mil, según lo informado por las mutualidades.

Un factor fundamental ha sido la masa laboral del sector que se ha adaptado a estas nuevas normas y ha sabido respetarlas. La gran motivación es, sin duda, el cuidado sanitario, pero también reactivar las faenas.

Gerardo Muñoz es supervisor de urbanización de Socovesa y lleva más de un mes con suspensión laboral. Recibe el seguro de cesantía y gracias al retiro del 10% dice que ha podido estar más tranquilo, sino “sería una situación crítica”.

Cuenta que antes de interrumpir su trabajo, como parte de la jefatura impulsó la implementación de protocolos sanitarios en la obra, en la que se desempeñaban cerca de 80 trabajadores. Las medidas como el uso obligatorio de mascarilla, los puntos limpios y el control en el acceso con toma de temperatura, estaban entre las acciones básicas aplicadas.

“Con estas normas en la obra no se registraron contagios y los sospechosos se manejaron inmediatamente sin dañar a los demás trabajadores. Están todos los resguardos para trabajar tranquilos y todos estamos conscientes que hay que cuidarse. Incluso, los ‘viejos’ están más protegidos en la obra que en el exterior”.

Patricia Martin era trabajadora de la Fundación Invica. Desde hace 4 años se ocupaba de la mantención de los pilotos y oficinas. Además, siempre estaba dispuesta a apoyar en las áreas que se requería.

La extrabajadora es jefa de hogar y tiene tres hijos, dos de ellos estudiando. Hasta marzo se desempeñó en esa empresa. Actualmente hace “pololos” como lavado de cobertores y mantención de jardines.

Relata que no ha sido fácil. “Con impedimentos para desplazarse todo está más lento para trabajar”. Por eso, para ella es vital volver a las obras y retomar el ritmo laboral. “El virus no se va a ir de un día para otro, hay que adecuarse y poder trabajar así”.

Para esto, dice Patricia, está confiada en las medidas que tiene su lugar de trabajo. “Fueron muy rigurosos en ese aspecto, desde el día uno teníamos mascarillas y todos los elementos de protección para hacer nuestras labores. Hay un protocolo muy bien organizado”, dice.

Con todo, ella se pregunta “si funcionan otras ocupaciones más riesgosas, como las farmacias, por ejemplo, ¿por qué nosotros no podemos volver a trabajar, si están todas las protecciones? Lo que va a pasar es que no nos vamos a enfermar del virus, sino que mentalmente vamos a estar peor cuando se acabe la pandemia”.

Para la mayoría de los trabajadores es vital retomar el ritmo laboral, porque “el virus no se va a ir de un día para otro y hay que adecuarse a trabajar así”, como señala Patricia Martin, extrabajadora de Fundación Invica.

NUEVOS HÁBITOS LABORALES

Juan Jerez es administrador de obra en la constructora Manzano. Hace tres años y medio que labora en esa empresa y hoy gracias a que lo reasignaron a otra faena de un proyecto social, puede continuar trabajando.

Afirma que producto de la emergencia sanitaria se realizó una restructuración total en el modo de trabajar en obra. Se implementaron controles en el acceso, toma de temperatura, uso de mascarillas y una nueva distribución en espacios para un mayor distanciamiento. A eso se sumaron constantes capacitaciones de la CChC y de la Mutual de Seguridad.

“Fue un cambio del escenario laboral, se hizo bastante rápido y los trabajadores finalmente lo adoptamos como un cambio de vida”. Admite que, en un principio, fue complejo ajustarse, pero la adaptación la hizo desde el jefe hasta el último jornal.

Expresa que, gracias al Protocolo Sanitario impulsado por la CChC y otro conjunto de normas aplicadas, los trabajadores se sienten tranquilos y “saben que respetando todo se puede trabajar en forma segura”.

En ese aspecto también concuerda, Eduardo Ortiz, supervisor de obra gruesa en constructora García. Cuenta que hace un año y tres meses que trabaja en esa compañía.

Comenta que la empresa adoptó medidas “rigurosas y efectivas” ante la pandemia. Entre ellas, lavaderos en diferentes puntos de la obra, dispensadores de alcohol gel, barreras de vinilo en comedores y se instauraron distintos turnos de colación para evitar aglomeraciones.

“Incluso fueron más exigentes, donde la regla básica es lavarse, obligatoriamente, las manos cada dos horas. Además, hace poco se implementaron los buses de traslado. Todo fue un cambio de conducta que, por cuidarnos, lo hacemos”.

Dice que los más de 150 trabajadores de la faena (con un peack de 400 en marzo) trabajan tranquilos, porque integraron todas estas medidas como hábitos. “La administración de la obra ha agotado todos los medios para darnos confianza”, acota.

“Ahora lo que más repetimos en las charlas a los maestros es que se cuiden afuera. Es una manera de protegernos y de cuidar nuestro trabajo, porque la cosa está difícil. Antes estuvimos parados por la cuarentena anterior por precaución y eso repercute en los bolsillos”, finaliza el trabajador.