Víctor Reinoso, seremi de Obras Públicas: “Queremos que los proyectos se ejecuten de buena forma, en los plazos respectivos y que generen el máximo de empleos”

Oct 13, 2020 | Entrevistas

La autoridad entrega una señal a las empresas constructoras al señalar que el MOP ha flexibilizado criterios y está agilizando los pagos para entregar liquidez y aplacar la incertidumbre, especialmente de las pymes.

Hacer frente a los efectos económicos y sociales de la pandemia, a través de la ejecución del Plan de Reactivación propuesto por el Gobierno; es uno de los desafíos claves del seremi de Obras Públicas de la región del Biobío, Víctor Reinoso.

La autoridad resalta cifras y repite casi como un mantra que lo primordial hoy es “generar empleos”. Señala que el plan de inversiones públicas considera US$ 4.500 millones de inversión adicional entre 2020 y 2022. De éste, su ministerio tiene un papel preponderante ya que presenta el presupuesto más cuantioso de la propuesta, con US$ 2.897 millones.

Reinoso destaca que para la Región el monto de las inversiones públicas asciende a US$ 663 millones con 160 proyectos a ejecutar, en una cartera que involucra obras de conectividad, agua potable rural, recintos hospitalarios y bordes costeros, entre otros.

¿Qué es lo más importante de llevar a cabo un megaplan de recuperación como el propuesto por el Gobierno? ¿Ése será su sello?

Mi sello va por la línea de realizar un control de los proyectos de este ministerio en la Región. Que se ejecuten de buena forma, en plazos respectivos y que, sobre todo, podamos generar mano de obra y empleo. Pretendemos alcanzar entre 7 mil y 8 mil puestos de trabajo. En un periodo normal lo regular es generar 4 mil empleos y ahora estamos duplicando esa capacidad.

Lo que se necesita es recuperar empleos, que la gente pueda tener seguridad económica y la inversión pública es gravitante para la generación de trabajo.

¿Cuándo se comenzará a ver esa generación de empleo?

La mayoría de las inversiones son para el próximo año. Pero ya se están activando para su concreción. Son proyectos de ejecución inmediata, no son obras nuevas, porque si están por ejemplo, para cuatro años más no nos sirven, porque el objetivo es crear trabajo hoy. Tenemos una cartera de proyectos que estamos planificando a dos años, obras desarrolladas en tiempo menor. Estamos anticipando obras.

¿Qué proyectos destacaría?

La Ruta Nahuelbuta, que unirá Los Ángeles con Angol, está pronta a su inicio de faenas y es una de las obras más importantes; la Costanera a Chiguayante, en su segunda etapa desde Concepción hasta la intersección de Ocho Oriente, el mejoramiento de la ruta Mulchén – Negrete; las inversiones en la Ruta 160 hasta Los Pinos y el Puente Industrial.

Varias de las obras también son priorizadas por la CChC en su análisis de infraestructura. Entre ellos el Puente Industrial. ¿Cuándo comenzará su construcción?

Este proyecto y la Ruta Pie de Monte son complementarios. En el caso de ésta se hicieron varios cambios en el trazado, entonces eso nos modificó un poco el enlace con el Puente Industrial. Por lo que se están realizando las últimas terminaciones del proyecto de ingeniería de detalle. Esperamos que el Puente Industrial parta el 2021.

“Pretendemos alcanzar entre 7 mil y 8 mil puestos de trabajo. En un periodo normal lo regular es generar 4 mil empleos y ahora estamos duplicando esa capacidad”.

APOYO A EMPRESAS
El Plan de Reactivación considera la implementación de Mesas de Trabajo Público- Privadas. ¿Qué ocurre con ellas?

Todo nuestro trato es con el mundo privado. Pero cuando construimos ciudad también está la participación ciudadana. Entonces tienen que existir ese tipo de instancias, para atender los requerimientos, porque los proyectos pueden ser mejorados.

¿Tendrán injerencia en la priorización de proyectos?

Se pueden priorizar proyectos. El mundo privado también tiene sus requerimientos, lo interesante es que lo que construyamos sea productivo. Son importante todas las visiones.

Una de las preocupaciones del gremio respecto del MOP es que pese a estar en pandemia era bastante rígido con sus procedimientos, a diferencia de otros ministerios como el de Vivienda que sí dio señales de mayor empatía con las empresas.

Eso se ha ido flexibilizando. De a poco hemos ido bajando la exigencia, siendo más flexibles. Es decir, no eliminamos nada, pero sí más flexibles. Lo que sí hemos tratado de agilizar son los pagos a las empresas que trabajan con nosotros, que se les pague con la mayor celeridad posible.

Debido a las cuarentenas solo están operativas obras de infraestructura y de programas sociales. ¿No cree que lo mismo se puede replicar en inversiones privadas, con todos los resguardos sanitarias con los que se trabaja en obras públicas?

Una edificación de infraestructura no es igual que una de vivienda. Para empezar el metro cuadrado por trabajador es diferente. Son características constructivas muy distintas. Lo que hoy nos importa es la salud, queremos ser muy exigentes en los protocolos, porque podemos tener mucha inversión y si la gente especializada no está o está enferma no vamos a lograr que esos puestos de trabajo se ocupen. Pero reitero los sistemas constructivos son muy diferentes, en infraestructura existe más maquinaria, se trabaja separado en extensos terrenos, por ejemplo.

Sin embargo, cuando se contrata y se abren las licitaciones ahí participan privados. Los contratistas no se han detenido. En términos generales se ha trabajo de la mano con ellos y han logrado la continuidad. Pero, insisto, la tipología de obra es distinta.