Instrumentos de planificación territorial: una deuda para el crecimiento de las ciudades

Instrumentos de planificación territorial: una deuda para el crecimiento de las ciudades

Instrumentos de planificación territorial: una deuda para el crecimiento de las ciudades

Por Juan José Calderón
Presidente Comité de Arquitectura y Urbanismo
CChC Concepción

El fallo de la Corte Suprema que anuló la votación del CORE respecto del Plan Regulador Metropolitano del Gran Concepción (PRMC) abrió una serie de interrogantes sobre este tipo de instrumentos de planificación territorial (IPT) y de otros que tienen como objetivo el ordenamiento de las ciudades.

Las preguntas que surgen abarcan distintas aristas y van desde si ¿una sentencia de este tipo puede hipotecar o retrasar proyectos de relevancia social para la Región, como la Ruta de Pie de Monte?, ¿cuánta es la incidencia de esos mecanismos de planificación en la vida diaria de los habitantes? y, finalmente, ¿son éstos el reflejo actualizado del ritmo de crecimiento de un territorio?

Como dato, según el Banco Mundial, al año 2021, el 88% de la población en el país vive en una zona urbana. Por lo tanto, esto demanda que existan instrumentos de planificación territorial que ordenen y mejoren el desarrollo de comunas y áreas metropolitanas.

En la región del Biobío, de las 33 comunas el 79% de ellas posee un Plan Regulador Comunal (PRC). En un 49% de esos territorios estos instrumentos están vigentes. Un 30% se encuentran en fase de modificación, un 6% en etapa de formulación y un 15% son comunas que no cuenta con un PRC. Esto, de acuerdo al Estudio de Planificación Comunal en Chile 2021 elaborado por la CChC.

A nuestro juicio, como requerimiento básico no sólo se necesitan planes adecuados, sino, que sean eficientes, ágiles y dinámicos en su gestión, desarrollo y vigencia.

Sin embargo, esto al parecer no se estaría cumpliendo. Desde hace bastante tiempo, en la práctica los IPT no contribuyen a resolver el bienestar de los ciudadanos en el territorio. Esto se atribuye a que, muchas veces, la decisión política prima por sobre la técnica, generando escenarios desapegados a la realidad.

Se suma que los plazos fijados para procedimientos de análisis, diagnóstico y diseño de los IPT son excesivos. Así, cuando éstos entran en vigencia, ya están obsoletos y obligan a ser modificados una y otra vez, puesto que la ciudad evoluciona a una mayor velocidad.

Es fundamental que estos instrumentos puedan estar al día con el devenir y desarrollo de las ciudades. Es decir, lo ideal es que se basen en información actualizada, procesada y publicada, como la que entregan hoy instrumentos de inteligencia artificial al servicio de la planificación y que son una verdadera réplica del mundo real, aportando a la predicción de escenarios urbanos. Su uso basado en información, simulación y modelos predictivos deben incorporarse como una obligación en su desarrollo.

Estamos seguros que el futuro City Sience Lab Biobío, dependiente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), nos permitirá avanzar firmemente en este camino.

Asimismo, creemos que la gestión de estos instrumentos debe estar en manos de los Gobiernos Regionales, tanto administrativa como financieramente, siendo parte de sus competencias.

Es claro que un IPT de esas características: actualizado, vigente y con una conexión con las necesidades de los ciudadanos permitirá tomar decisiones que propendan a mejorar el entorno y servicios, a generar una movilidad sostenible y a ordenar los lugares de vivienda y trabajo para desarrollar ciudades inteligentes y sustentables.

No sólo se necesitan planes adecuados, sino, que éstos sean eficientes, ágiles y dinámicos en su gestión, desarrollo y vigencia.

Una nueva Gobernanza para la infraestructura regional

Una nueva Gobernanza para la infraestructura regional

Una nueva Gobernanza para la infraestructura regional

Héctor Díaz
Consejero nacional CChC Concepción
Ingeniero Civil, experto en transportes y movilidad

Sin avance en infraestructura no existe crecimiento. En el marco del primer Diálogo Regional: “Desarrollo de la Infraestructura de Transporte y Logística para el Biobío” hubo acuerdo unánime de que una potente inversión en este ámbito abre las posibilidades de desarrollo de la Región y, con ello, el desafío de mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Como Región debemos continuar haciendo esfuerzos en esta materia, pero hoy con una mirada diferente que incorpore una renovada gobernanza para los proyectos de infraestructura.

Creemos que existen suficientes diagnósticos y planes de lo que nuestro territorio requiere en esta área. Lo que se necesita es un mecanismo de gestión donde, en primer lugar, se establezcan las urgencias y prioridades.

La planificación de iniciativas debe nacer de una Mesa Integrada de Infraestructura liderada por el Gobernador Regional que reúna, además de la mirada pública y privada, al ámbito académico y a la sociedad civil. Sabemos que un plan de inversiones en infraestructura tendrá enormes beneficios en términos de empleo y dinamismo económico que, finalmente, impactarán positivamente a la comunidad.

Un ejemplo de este modelo es el proyecto Biovías que en 2005 permitió mediante la integración de instituciones públicas, privadas y de la sociedad materializar, en un corto plazo, obras por más de US$ 155 millones. En este contexto, el crecimiento habitacional, productivo y logístico del Gran Concepción demanda soluciones abordables con estrategias similares.

En la CChC Concepción, hemos impulsado este tipo de programa para traer a la ciudad el “City Science Lab Biobío”, un centro de investigación aplicada del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que se preocupará de complejidades de nuestra urbe y que cuenta con la colaboración de esa universidad, el Gobierno Regional y la Corporación Ciudades. Asimismo, a la ciudadanía se le asigna un papel relevante en esta iniciativa.

En esa línea, desde la Mesa de Infraestructura deberá surgir la cartera de proyectos, su cobertura, los plazos y los recursos. Este último elemento es uno de los mayores desafíos y clave para concretar una agenda de iniciativas.

Nuestra propuesta como gremio es que por medio de esta metodología compartida se pueda decidir la forma de financiamiento de los proyectos, donde no sólo los ministerios o el Estado, a través del presupuesto público, financien las ideas, sino, abrirse a la asociación público-privada, con un sistema de concesiones o de otro mecanismo.

Finalmente, es esperable concretar una unidad especializada a cargo de supervisar esas obras.

El país y la Región necesitan apostar por iniciativas de infraestructura que permitan, hoy más que nunca, mantener cierto ritmo de crecimiento y sustentar los cambios sociales que los ciudadanos esperan con prontitud.

Como Región debemos continuar haciendo esfuerzos en esta materia, pero hoy con una mirada diferente que incorpore una renovada gobernanza para los proyectos de infraestructura.

Obras de infraestructura en riesgo por sobrecostos en el sector construcción

Obras de infraestructura en riesgo por sobrecostos en el sector construcción

Obras de infraestructura en riesgo por sobrecostos en el sector construcción

Bernardo Suazo
Presidente de la CChC Concepción

La reactivación de la inversión pública no ha sido fácil para el país. Los diversos efectos de la pandemia se han dejado sentir en un área que es un pilar para sostener la economía durante este año y los próximos y que, lamentablemente, se ven complejos en términos de dinamismo y crecimiento.

Durante los últimos dos años, los costos de construcción se han elevado por sobre el IPC, relegando las perspectivas de inversión. Lo anterior, con todos los impactos que eso significa en términos de empleo y en calidad de vida para los ciudadanos.

Más profundo aún es lo que ocurre con los proyectos de infraestructura pública. En el estudio “Sobrecostos de construcción en obras de infraestructura pública” realizado por la CChC Concepción se constató que los materiales e insumos del sector crecen en su valor tres veces más que el IPC, con un incremento anual de 30,7%. En esta línea, las obras de infraestructura son las que muestran el mayor aumento con un 36,4% de presión inflacionaria.

El mismo informe señala que, de una muestra de 200 obras en el país, el 100% de ellas fueron afectadas por esta alza y que el 70% no tiene mecanismos de reajustes a los cuales recurrir ante tal situación.

En el ámbito regional, vemos que este complejo panorama tiene consecuencias tanto para las empresas como para sus proyectos. Como gremio nos preocupa que obras de alto impacto social, tales como escuelas, caminos, comisarias y centros de salud, por nombrar algunos, no podrán terminarse o ni siquiera podrán comenzar con sus obras.

El documento antes mencionado ratifica que entre el 20 y el 25% de la cartera actual de los presupuestos asignados en distintas entidades ejecutoras no podrán ser concretados, incrementándose el riesgo de suspender o paralizar obras licitadas por el Estado.

Este escenario ha significado un desafío para mandantes públicos y privados ante la necesidad de financiar los mayores costos de construcción y ha implicado que diversas empresas contratistas sufran perjuicios ruinosos, que no sólo están generando incertidumbre en la finalización de los proyectos, sino también, en la continuidad de las empresas ante eventuales liquidaciones o reorganizaciones concursales.

Todos sabemos que el cierre de una empresa ante su insolvencia trae efectos que van más allá de la misma organización, pues implica el despido de trabajadores, el término de las relaciones contractuales con proveedores y la suspensión de la ejecución de una obra por largo tiempo, dejando a la población que se beneficia de esta infraestructura a la espera de una solución.

Creemos que se deben crear mecanismos que puedan ayudar a resolver la situación por la que pasan hoy las obras en desarrollo. Estamos conscientes que se hizo un esfuerzo con los futuros proyectos, a través de un polinomio, pero son las obras vigentes las que requieren con prontitud un salvataje.

Consideramos que una vía legal con características de única y excepcional puede hacer frente de forma rápida a estas complejidades y de esa manera no poner en riesgo la continuidad de una gran cantidad de iniciativas de infraestructura pública. Abogamos por una medida excepcional para circunstancias también excepcionales.

Las obras de infraestructura pública son las que muestran el mayor aumento en cuanto a costos de construcción, llegando a un 36,4% de presión inflacionaria.

“City Science Lab Biobío”: Proyectar el futuro de las ciudades es posible

“City Science Lab Biobío”: Proyectar el futuro de las ciudades es posible

“City Science Lab Biobío”: Proyectar el futuro de las ciudades es posible

Bernardo Suazo
Presidente CChC Concepción

Adelantarnos y proyectar el futuro de la ciudad no es un sueño o una tarea inalcanzable. Por el contrario, la tecnología nos permite acercarnos cada vez más a una planificación urbana sostenible y armónica para sus habitantes, visibilizando los impactos de las decisiones que se adoptan para los territorios.

Esta es la gran apuesta del “City Science Lab Biobío”, un centro de investigación aplicada del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Estados Unidos, que se instalará en Concepción, gracias a una alianza entre la CChC, el Gobierno Regional y la Corporación Ciudades.    

Formará parte de la red de laboratorios que ya funcionan en otras siete ciudades del mundo: Toronto (Canadá), Guadalajara (México), Hamburgo (Alemania), Andorra (Andorra), Taipei, Shanghai (China) y Ho Chi Minh (Vietnam)

Así, dentro de los próximos 48 meses -plazo que dura el convenio con el MIT- podremos fortalecer los procesos de planificación territorial y los métodos que aplicamos para “hacer ciudad”, considerando nuestras principales urgencias en temas habitacionales, de uso de suelo y movilidad, entre otros, para avanzar hacia un Gran Concepción más sustentable e inteligente.

¿Cómo logramos esto? El MIT cuenta con tecnología de punta para solucionar temas de ciudad. Su MIT Media Lab es reconocido por promover el estudio e innovación para abordar las complejidades que se presentan en las urbes. Está compuesto por más de 25 grupos de investigación, entre los cuales, está el City Science Group, destacado por la planificación de ciudades del futuro.

El objetivo es aplicar esta metodología a la ciudad, construyendo un modelo digital interactivo que permita proponer formas de solución a los distintos problemas de nuestra urbe, en el lapso de ese periodo. El sistema tiene la ventaja de incorporar cientos de datos, desde la medición del tráfico de redes de comunicación hasta la configuración de los volúmenes que conforman el espacio público, incluyendo el trazado de calles, las redes de instalaciones y el sistema de tráfico entre muchos otros.

Es decir, nos permitirá conocer los impactos en el crecimiento de la ciudad de las distintas decisiones urbanas que se tomen para nuestro territorio.

Así, al predecir las consecuencias o efectos de este tipo de acciones se podrán analizar alternativas para el desarrollo o fortalecimiento de barrios específicos, parques o vías de comunicación, por nombrar algunas. Este laboratorio de ciudad permitirá generar diversos escenarios y anticipar el impacto de proyectos o transformaciones urbanas.

Nos adelantaremos y podremos saber si densificar una determinada área en la zona céntrica generará cambios o no en el espacio público o en las redes. O qué ocurrirá si se decide cambiar el trayecto de una línea de buses: se necesitarán más paraderos o nuestras calles podrán absorber lo que significa una mayor cantidad de transporte público.

En definitiva, y no es ciencia ficción, con el “City Science Lab Biobío” estaremos proyectando el futuro de nuestras ciudades.

Lo más importante es que este centro tecnológico contempla la participación de la sociedad civil, que podrá ver cómo será el desarrollo de la ciudad en la próxima década. Para ello, se crearán instancias de coordinación y una gobernanza urbana para fortalecer la vinculación entre los diversos actores involucrados, como las universidades, el mundo empresarial y los municipios que forman parte del Gran Concepción.

Un proyecto revolucionario que nos llena de orgullo y que tendrá como sello la utilización de la inteligencia artificial, el análisis de datos y el trabajo de equipos multidisciplinarios. Todo desde Concepción para el mundo.

El “City Science Lab Biobío” permitirá generar diversos escenarios y anticipar el impacto de proyectos o transformaciones urbanas.

Calidad de vida urbana y realidad del Gran Concepción

Calidad de vida urbana y realidad del Gran Concepción

Calidad de vida urbana y realidad del Gran Concepción

Helen Martin
Presidenta CChC Concepción

Recientemente, la CChC junto al Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica dieron a conocer los resultados del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) 2021, análisis que intenta entregar un panorama de las virtudes y brechas de las ciudades en el país.

En la medición, Concepción figura entre las 10 mejores urbes para vivir y segunda entre las áreas metropolitanas, luego de Concón, ofreciendo, según este indicador, una alta calidad de vida urbana. Entre los atributos que se destacan están las condiciones socioculturales, el ámbito de la salud y el medio ambiente y las condiciones laborales.

Pese a esta buena noticia, el análisis ha generado un interesante debate respecto de los elementos considerados para definir una real calidad de vida. El informe muestra a la ciudad con datos positivos en las dimensiones anteriormente mencionadas, pero por otra, reconocemos que existen complejidades que nos obligan a revisar nuestro modelo urbano existente.

Una de ellas y que el IVCU califica de forma deficiente (Bajo) es el ámbito de vivienda y entorno. En esta línea, creemos que la proliferación de tomas o campamentos, la falta de áreas verdes y la existencia de basurales clandestinos son elementos que impiden acercarse a ciudades óptimas en esta dimensión.

Asimismo, la dualidad distancia-tiempo es clave para entender por qué desde expertos hasta el ciudadano común avizoran un deterioro progresivo de la calidad de vida en nuestro Concepción metropolitano. Hoy es dramático que, producto de la congestión, los habitantes destinen largas jornadas sólo a trasladarse para acceder a servicios o lugares de trabajo.

La calidad de vida no sólo depende del quehacer municipal, sino también, del Estado y de los gobiernos de turno que deberían proveer de estos equipamientos de forma equitativa y equilibrada en las distintas comunas, para así evitar la concentración en la capital regional.

Por otra parte, las inversiones en infraestructura son necesarias y urgentes para dar respuesta y mitigar en parte estos dolores. La Ruta Pie de Monte y el Puente Industrial son obras que creemos ayudarán a descongestionar del transporte de carga la Ruta 160, una de las más colapsadas a nivel nacional.

Para una mejor conectividad no sólo bastan las obras, sino que además se debe apuntar a un trabajo conjunto entre el sector público y el privado, con el fin de dotar a la ciudad de un sistema de transporte público integrado que compita en rapidez y comodidad con el automóvil y que, a la vez, conecte espacios públicos de calidad. Una buena evaluación tuvo la extensión del Biotrén y la construcción de un metro en la última encuesta sobre el tema impulsada desde el Gobierno Regional.

Todo esto supone un conjunto de políticas públicas extendidas para abordar problemas que deben mirarse a largo plazo.

En lo inmediato, mejorar el entorno que permita a los ciudadanos sentir a su ciudad como un lugar amigable y seguro se puede y no requiere de grandes reformas. Iluminar lugares como plazas, involucrar a los vecinos en el cuidado del medio ambiente y exigir proyectos inmobiliarios para que sean un verdadero aporte a la ciudad son parte de la estrategia.

Más allá de las discusiones y debates, el ICVU 2021 nos llama a reflexionar sobre la manera de cómo debemos proyectar espacios sustentables y que sean capaces de responder de forma apropiada a las necesidades de los habitantes de nuestra ciudad.

“El ICVU 2021 es una buena noticia, pero también, reconocemos que existen complejidades que nos obligan a revisar nuestro modelo urbano existente” (Helen Martin, presidenta CChC Concepción).

CChC Concepción y sus 70 años de rol social

CChC Concepción y sus 70 años de rol social

CChC Concepción y sus 70 años de rol social

Helen Martin
Presidenta CChC Concepción

Cómo no celebrar las siete décadas que la CChC Concepción está cumpliendo este 2022. Es la segunda sede más antigua del país, luego de Santiago y se ha convertido a través de los años en un referente del sector en la Región.

Ha sido la voz de las pequeñas, medianas y grandes empresas de la industria de la construcción en la zona y continúa, entre otras cosas, desempeñando un rol social para los trabajadores del sector y la comunidad en general.

En el ámbito interno este rol es parte del “Espíritu Cámara”, heredado de las primeras generaciones de líderes gremiales y que nos llama a un fortalecimiento de los lazos entre los socios y a trabajar colaborativamente por el crecimiento del sector, con un sentido social. Es algo que no podemos perder, ya que es parte de la esencia de la institución.

En el ámbito externo, las fronteras de las empresas y los gremios en general se han ampliado. No basta con preocuparse por la sostenibilidad de las propias organizaciones, sino que es muy necesario, crear valor compartido para la sociedad. Esto nos permite aportar al crecimiento de nuestro gremio y de la Región.

Sin duda, que hemos avanzado. En estos últimos años la pandemia, que enfrentamos con sacrificio, pero satisfactoriamente, nos llevó a mejorar nuestros estándares, estableciendo un modelo de gestión que se plasmó en el Compromiso PRO y que reconoce a las empresas que promueven buenas prácticas hacia sus trabajadores, vecinos y medio ambiente, entre otros.

Esto nos invitó a relacionarnos de manera más cercana con nuestro entorno y con las comunidades a las que llegamos con nuestros proyectos. Una tarea de esta gestión ha sido integrarnos a comunidades que no nos conocían y con las que ahora hemos logrado establecer vínculos. Eso es hacer empresa en el día a día, que la población conozca el rol y aporte del gremio. Debemos encantar y reencantar a la comunidad.

Además, queremos seguir estando en los grandes temas del Gran Concepción. Hay complejidades como la situación de congestión y la necesaria infraestructura pública que necesitan ser abordados de forma urgente para optimizar nuestra competitividad regional.

En esta línea, hemos propuesto ideas para mejorar ese aspecto y con ello la vida de los habitantes de la ciudad. El proyecto metro es uno de ellos y hoy buscamos instalar en Concepción el primer “laboratorio de ciudades” que impulsa el Instituto Tecnológico de Massachusett (MIT) y que esperamos se concrete gracias a una alianza público-privada.

Este nos permitiría, gracias a datos y a un sistema de modelamiento, planificar de mejor forma el crecimiento de la ciudad y su impacto en la vida cotidiana de los habitantes, siendo además el primero en Latinoamérica.

Al conmemorar los 70 años del gremio, debemos explicitar que nuestro foco sigue siendo apoyar a nuestros asociados, especialmente en tiempos complejos. Las minipymes y pymes del sector en la Región -que son un 80% de nuestros socios- están sufriendo los efectos de una larga crisis sanitaria, un conflicto bélico y la incertidumbre propia de cambios políticos.

El alza en el precio de materiales de primer orden para la construcción, como la madera y el acero, mantiene en jaque al rubro, poniendo en riesgo además la concreción de proyectos, sobre todo, de viviendas sociales e infraestructura pública. Para superar esta situación, creemos que es vital la alianza público-privada, que continuaremos propiciando, porque cuando las empresas no se cuidan, un país entero pierde.

“Queremos seguir estando en los grandes temas del Gran Concepción. Hay complejidades como la situación de congestión y la necesaria infraestructura pública que necesitan ser abordados de forma urgente”.