Cimientos, el exitoso programa de reinserción social

Jun 19, 2019Social

Durante el primer semestre de este año, 15 internos de los penales de Concepción y Coronel se capacitaron en el oficio de albañilería. Actualmente, esperan integrarse al rubro de la construcción a través de empleos en empresas socias de la CChC.

Desde 2009 que la CChC, a través de la Corporación de Capacitación de la Construcción (OTIC), ejecuta el Programa Cimientos, iniciativa que tiene como objetivo insertar laboralmente a personas privadas de libertad y que ha logrado capacitar a más de mil 700 internos en el país.

En la sede Concepción, el proyecto se inició en 2011 y el año pasado logró beneficiar con capacitación a 25 reclusos, de los cuales un 88% pudo incorporarse a un puesto de trabajo.

Durante 2019, el proyecto pretende entregar un apresto laboral a 50 internos de diversos penales de la región.

El objetivo es capacitarlos en un oficio, que este año está orientado a la carpintería y albañilería. El programa además incluye entre sus etapas la colocación laboral del beneficiario en empresas constructoras socias del gremio.

El Programa Cimientos cuenta con la colaboración de Gendarmería de Chile y es gestionado por un completo equipo sicosocial de la OTIC CChC destinado exclusivamente para ese programa.

Rodrigo Carrasco, presidente del Área Social del gremio local, expresa que la finalidad es brindar una nueva oportunidad a infractores de ley y que puedan reincorporarse al mundo del trabajo.

Por ello, esta área decidió promover con fuerza el programa entre las empresas socias y, en especial, entre las que no conocían la iniciativa, expresa Carrasco. Para ello, se reunieron con más de 15 constructoras asociadas con el fin de poder asegurar cupos laborales, luego de que el beneficiario termine su proceso de capacitación.

“El gran beneficio para nosotros como institución gremial es hacer un aporte concreto a mejorar la vida de quienes quieren avanzar y entregarles una oportunidad de desarrollo a quienes necesitan de apoyo para insertarse socialmente”, dice el dirigente.

El proceso de apresto laboral que brinda el programa busca generar aprendizajes en diferentes competencias laborales necesarias para integrarse a un trabajo formal. Según cifras de la OTIC CChC, entre quienes finalizan los cursos, el 80% se mantienen trabajando por lo menos por tres meses.

Durante 2019, el programa Cimientos pretende entregar un apresto laboral a 50 internos de los penales de Biobío y Coronel.

PROCESO LABORAL
A nivel local, el equipo del Programa Cimientos trabaja con internos de los penales de Biobío y del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Coronel. Se trata de reclusos de esas unidades y otros con beneficios de libertad condicional.

El curso, iniciado durante este primer semestre, consta de 15 personas y tiene una duración de 200 horas (dos meses aproximadamente). Las clases en oficio se realizan en Casa Betania y la primera capacitación finalizó el 12 de junio, para luego comenzar su reinserción laboral.

Carolina Castro, coordinadora zona sur de la iniciativa, señala que la idea es incentivar a los internos para que adquieran habilidades y se desempeñen de buena forma en los puestos laborales. “Hay que tener en cuenta que muchos de ellos jamás han realizado un trabajo formal, por lo que la metodología usada apunta a dotarlos de competencias transversales”.

Durante la etapa de inserción laboral, el equipo de Cimientos realiza un seguimiento por un periodo de tres meses.

En este sentido, la profesional sostiene que en las distintas versiones del programa se ha comprobado que las empresas que acceden a recibir a un interno como trabajador logran beneficios importantes para su equipo. “En definitiva, es un colaborador totalmente fidelizado con el trabajo y con su compañía”, recalca Carolina Castro.

EXPRIENCIA DE TRABAJO
El sector de la construcción ha sido uno de los rubros que más se ha comprometido con el programa, así como también, está colaborando con el plan de reinserción que impulsa el Gobierno, denominado +R.

En este contexto, las empresas han puesto a disposición plazas de trabajo para integrar a los internos capacitados. Una de las experiencias exitosas ha sido la de constructora Galilea, que accedió a insertar a un nuevo trabajador, el cual en diciembre de 2018 cumplió un año en la empresa.

“Se inició como jornal y luego de un periodo de tres semanas, en las que tuvo que convivir con palas, cemento y hacer labores como demoler; jamás tuvo una mala palabra o estuvo a disgusto con lo que se le encomendó”, relata Carolina Castro como uno de los testimonios destacados.

Hoy es presidente del Comité Paritario de la empresa y jefe de planta.