DS 19: Las dos caras del subsidio estrella del Gobierno

Feb 22, 2019A fondo

Los proyectos del DS 19 buscan la integración social de familias.

El programa que apunta a la integración social ha resultado exitoso en términos de acceso a la vivienda de muchas familias, pero en entidades ligadas al sector ven con preocupación la carencia de postulantes vulnerables, lo que hace peligrar el futuro de los proyectos.

El sueño de la casa propia es algo que anhelan muchas familias y el Programa de Integración Social y Territorial, DS 19, es una de las alternativas para lograrlo. Este decreto busca que grupos familiares de distintas realidades socioeconómicas vivan en proyectos habitacionales de calidad, cercanas a servicios y bien localizados. Por estas características, el programa es uno de los ejes de la política habitacional del Gobierno, el que además está empeñado en convertir la integración social en una de las banderas emblemáticas de los próximos años.

Durante 2018, los fondos del programa incluyeron $ 455 mil millones en créditos hipotecarios para quienes adquieran viviendas con ayuda del Estado, más 311 mil millones en subsidios.

Para el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) el propósito además es integrar el esfuerzo del sector público con las capacidades de la industria inmobiliaria en una “alianza estratégica sin precedentes”, como lo señaló Guillermo Rolando, sub secretario de la cartera, al participar en el ENASEI 2018, realizado en Concepción.

En la CChC local aplauden la iniciativa, como un dinamizador de la actividad constructiva y, por ende, de la economía del país. Miladi Garfe, presidenta del Comité de Vivienda del gremio explica que este programa facilita la colocación de los subsidios por parte de quienes han obtenido el benefi cio y no han podido adquirir su vivienda.

“Facilita y agiliza el desarrollo de proyectos, así como también, aporta en la relación público privada, al efectuarse un trabajo coordinado entre inmobiliarios y el Estado. Lo que se refleja en la enorme cantidad de proyectos postulados cada año”, señala la dirigente.

Miladi Garfe, presidenta del Comité de Vivienda, dice que el DS 19 agiliza proyectos.

También agrega que los proyectos mantienen la buena calidad constructiva. Esto porque las especificaciones técnicas exigidas hacen que las iniciativas tengan un óptimo estándar de construcción.

Pese a todas estas ventajas, en el gremio existe preocupación por la cantidad de familias vulnerables que se deben incluir para que el proyecto sea ejecutado y que, en el caso de algunas comunas, el panorama para incorporarlas es complejo.

Garfe explica el escenario en que se mueven las inmobiliarias y entes desarrolladores: el DS 19 considera viviendas tanto para sectores medios y emergentes como para familias vulnerables, los que deben ir en un proyecto conjunto. “Hoy se ha generado un déficit de estos últimos grupos familiares, los cuales son indispensables en el desarrollo y entrega del proyecto”, aclara.

Añade que “la dificultad es no tener estas familias subsidiadas para completar los cupos disponibles para el llamado del año pasado. ¿Qué ocurre con las iniciativas a desarrollar en 2019?”, subraya Garfe.

Dada esta problemática se autorizó un llamado especial para familias vulnerables en tres comunas de la región del Biobío, que tienen déficit de los llamados de 2016 y 2017. Sin embargo, este punto, según la ejecutiva, debería subsanarse por parte del Minvu, ya que anualmente no se puede continuar con llamados extraordinarios para cumplir con la cuota de vulnerabilidad de cada proyecto.

ASPECTOS PERFECTIBLES
En el Gobierno, pese a estos aspectos, realizan una evaluación positiva del DS 19. Guillermo Rolando, subsecretario del Minvu, dice que el instrumento ha logrado una construcción altísima de unidades. “Se aprueban entre 35 mil y 55 mil soluciones”, subraya. Además celebra el proceso de integración que se ha propiciado en el país.

“Hoy existe un déficit de familias vulnerables, las que son indispensables para el desarrollo de proyectos” (Miladi Garfe).

Lo que se busca mejorar
El gremio local, a través del Comité de Vivienda, busca perfeccionar algunos aspectos del DS 19:

• Un solo llamado al año hace ineficiente el programa y genera mucha presión a los desarrolladores. Si el proyecto no sale seleccionado, no tiene actividad para el año siguiente.

• Los Serviu están recargados en la revisión y selección de los proyectos, lo mismo ocurre en las DOM al tramitar los permisos de edificación y las recepciones municipales.

• Es ineficiente también para los proveedores del sector. Todas las entidades desarrolladoras cotizan al mismo tiempo, por ende, es más difícil obtener buenos precios y quienes proveen al sector están colapsados por la demanda.

Expresa que tanto el DS 116 como el DS 19 logran este fenómeno de manera masiva. “Lo que ahora aspiramos como ministerio es que estos proyectos estén bien integrados en las ciudades y que comunidades de ingresos distintos puedan conectarse con la urbe”.

En este sentido, el subsecretario señala que están conscientes de aspectos perfectibles del decreto. Entre ellos, que en la mayoría de las comunas, los proyectos siguen emplazándose en zonas periféricas. “Nos interesa perfeccionar este modelo de integración, porque es un programa que puede mejorarse. Ése es ahora nuestro eje”.

Guillermo Rolando, subsecretario del Minvu, valora la integración del programa.

 El DS 116 también con énfasis en la integración social fue el antecesor del programa DS 19.

Según esa cartera, esto podría hacerse realidad construyendo viviendas sociales en sectores “céntricos” para arriendos y generar incentivos para que las inmobiliarias las construyan, no solamente los municipios.

Por ejemplo, dice Rolando, ubicar soluciones en zonas como avenida Los Carrera con Paicaví, en Concepción.

Para esto, el Minvu anunció una serie de incentivos tributarios y normativos. “Queremos producir que la integración sea atractiva tanto para las inmobiliarias como para las familias y se extienda a diferentes barrios”, especifica el personero.

Se trataría de incentivos usando como modelo el DFL 2, viviendas con menos de 140 m² de superficie útil, a las que se les rebaja del 50% al arancel del Conservador de Bienes Raíces y en mismo porcentaje la tasa de timbres y estampillas, entre otros beneficios.

“Nos interesa perfeccionar este modelo de integración, porque es un programa que puede mejorarse” (Guillermo Rolando, subsecretario del Minvu).

FAMILIAS VULNERABLES
Respecto de la carencia de familias vulnerables para completar los proyectos; aspecto que el gremio estima como preocupante, Rolando expresa que “es una variable que se está estudiando”, pero recalca que el pilar del DS 19 es que las familias elijan las iniciativas de vivienda y que no sea el constructor quien deba escoger a los grupos familiares, pues eso fomenta la competencia.
Agrega que “estamos conscientes que en una comuna pequeña, con menos población y al haber una cantidad insuficiente de subsidios en el mercado, se dificulta la tarea. Por lo que estamos analizando qué hacer en ese aspecto. Sin embargo, en ciudades de dimensiones medianas o grandes queremos que la competencia mejore y que se logre atraer a esas familias”, concluye.

En la ENASEI 2018, realizada en Concepción, se abordaron temas como lograr una mejor integración social en proyectos DS 19.