Infraestructura sostenible para la competitividad regional

Dic 15, 2021Opinión

Helen Martin Urrutia

Presidenta de la CChC Concepción

Hace algunos días, el Ministerio de Obras Públicas, a través de su seremi en la región del Biobío presentó a nuestro gremio los principales proyectos en materia de infraestructura que esa cartera ejecutará en la próxima década.

Se trata de un plan bastante ambicioso y con una mirada de futuro que pretende consolidar a la Región como una plataforma logística, única en el país, de manera de potenciar las actividades productivas, incluidas las operaciones de exportación, como las importaciones.

Pero, a la vez, busca priorizar iniciativas que entreguen una mejor calidad de vida a los habitantes de las distintas ciudades que componen este territorio.

Tal como anunció la autoridad, el conjunto de proyectos es parte de una inversión histórica del MOP que alcanza a los $ 600 mil millones en contratos y 300 obras.

Para cumplir sus objetivos, este ministerio pretende concretar un “circuito orbital” que involucra obras claves de infraestructura, donde uno de los ejes es el Puente Industrial, actualmente en construcción. Sumando, además, otros proyectos innovadores como la carretera que proyecta conectar Copiulemu, Hualqui y Coronel.

La idea, según las autoridades, es eliminar el paso de los camiones de las ciudades y así generar una oferta de desarrollo para la Región y sus habitantes.

Esta cartera de proyectos que recoge, a nuestro juicio, las necesidades de la comunidad en cuanto a transporte y mejoramiento de la calidad de vida, está enfocada en dos aspectos centrales que son la productividad y el desarrollo urbano y que incluye los proyectos que como CChC hemos venido impulsando para el necesario crecimiento de la Región, entre éstos, el mencionado Puente Industrial, la Ruta Pie de Monte y la Ruta Nahuelbuta.

Pero también, creemos fundamental debatir sobre otras iniciativas que han quedado rezagadas en el tiempo y que son de enorme importancia para hacer más competitiva la Región y, sin duda, mejorar la calidad de vida de los vecinos. Entre éstas, anhelamos la construcción del Metro para la ciudad, que integre incluso otras comunas de manera subterránea con el centro de la capital regional, democratizando su acceso.

Así, como también, el postergado proyecto de soterramiento de la línea férrea, que eliminaría las barreras físicas y visuales hacia la zona ribereña, otorgando oportunidades de desarrollo urbano en los alrededores.

Creemos que en la Región y en el país, hay mucho más que hacer en el ámbito de la infraestructura. Esto significa no sólo buscar más infraestructura, sino, que debemos proyectarla de una manera que genere el menor impacto ambiental-social.

En primer lugar, creemos que este desafío es independiente de los ciclos políticos. La gestión en infraestructura debe ser un lineamiento de Estado y de largo plazo, teniendo en cuenta que en promedio una obra se materializa en un lapso de a lo menos 8 años.

También se hace urgente articular un modelo de integración público-privada que aporte en la concreción de los proyectos, resguardando que sean iniciativas que aseguren un crecimiento sustentable en el tiempo.

Acogemos la propuesta del seremi de Obras Públicas de formar un Directorio que se aboque a proponer, apoyar e impulsar los proyectos desde una óptica local. Vemos, además, en esta idea un impulso a la descentralización del país.

Por otro lado, para una infraestructura eficiente en términos prácticos, estamos convencidos que debe existir la mirada de largo plazo que postulamos, donde el sector privado pueda aportar con su experiencia.

Lo anterior, para que no ocurra luego de varios años que sean los municipios o Gobiernos Regionales quienes deban realizar nuevas inversiones para mitigar efectos no considerados en su diseño, donde, sin duda, debe incorporarse la real vida útil del proyecto con un enfoque sostenible.

Hoy cuando estamos ad portas de una elección presidencial, discutir estos temas son decisiones perentorias y forman parte de una oportunidad única para el país y nuestra Región.

Invertir en obras significa no sólo buscar más infraestructura, sino, que debemos proyectarla de una manera que genere mejor calidad de vida para los habitantes del territorio y el menor impacto ambiental-social.