La urgencia de descongestionar el Gran Concepción

Mar 30, 2022Opinión

Helen Martin
Presidenta CChC Concepción

Puntos estratégicos de la ciudad, como la autopista Concepción-Talcahuano; los puentes entre la comuna penquista y San Pedro de la Paz y la ruta hacia Chiguayante son foco de alta congestión y colapso vial permanentes. Caso aparte es la Ruta 160.

No ha pasado desapercibido en el Gran Concepción el aumento excesivo de la congestión vehicular luego de la vuelta a clases presenciales de colegios y universidades. Lo peor es que los atochamientos dejaron de ser una característica de las horas punta y son parte de la rutina en cualquier horario del día, convirtiéndose en un tema sensible para todos los que se desplazan por la ciudad.

Durante los dos últimos años el parque automotriz ha mostrado un importante incremento que hoy se refleja en el mayor flujo vehicular que impacta las calles y que se hizo patente luego de levantarse las restricciones de movilidad que se establecieron como parte del plan para hacer frente a la pandemia.

La emergencia sanitaria empujó aún más el uso del automóvil y por el contrario, la política de incentivo a la utilización del transporte público no ha mostrado grandes inversiones para hacerlo más atractivo y seguro para la ciudadanía.

De esta manera, vemos que puntos estratégicos de la ciudad, tales como la autopista Concepción-Talcahuano en el sector del Trébol; los puentes que unen la comuna penquista y San Pedro de la Paz y la ruta hacia Chiguayante son focos de alta congestión y colapso vial permanentes.

Caso aparte es la Ruta 160 hacia la zona de Arauco, que continúa siendo catalogada como una de las más congestionadas en el país. El panorama en esa vía requiere una pronta solución, o un cúmulo de ellas, pues, a esta altura, ya no bastan los corredores exclusivos de buses o las vías segregadas.

Por años, desde el gremio hemos insistido a las autoridades pertinentes en la concreción de inversiones en infraestructura vial que ayuden a terminar con los atochamientos y que mejoren los tiempos de movilidad en esa ruta, que recibe un promedio de 5 mil 300 vehículos por hora, en horario punta.

Proyectos como la Costanera Sur y la Ruta Pie de Monte deben ser prioritarios para la cartera regional de Obras Públicas de este nuevo Gobierno. Se debe buscar una manera para agilizar su construcción y no esperar hasta el fin de la década para que sean una realidad.

Asimismo, creemos que reforzar los servicios de transporte masivos es una buena alternativa en ese sentido. Fortalecer el servicio de Biotrén y pensar en conectarlo con un futuro Metro o tren subterráneo ayudaría a minimizar los tiempos de viaje y hacerlos de mejor calidad para los habitantes del Gran Concepción.

A la luz del actual panorama de tránsito, la idea de un Metro para la ciudad es una opción plausible y que las autoridades deberían analizar, teniendo en cuenta el énfasis en regiones que explicitó el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz.

Potenciar un Metro que esté integrado a un sistema más complejo de transporte metropolitano es un anhelo para reducir la congestión que sufrimos a diario, pero, además, nos permite pensar a largo plazo y preguntarnos ¿por qué Santiago ya proyecta una nueva línea 7 y no podemos soñar en un Metro para regiones?