Seremi de Medio Ambiente, Óscar Reicher: “El sector productivo no sólo debe cumplir la norma, sino, avanzar en medidas de autocontrol”

Jul 6, 2022Entrevistas

La autoridad afirmó que entre las prioridades para el rubro de la construcción está gestionar de manera sustentable sus residuos. En cuanto a la intervención de humedales, señaló que el sector debe construir validando y reconociendo el impacto ambiental.    

Abordar los desafíos ambientales de la región del Biobío en conjunto con los actores productivos es una de las tareas que el seremi de Medio Ambiente, Óscar Reicher, reafirma a casi tres meses de asumir el cargo. Para ello, ya se reunió con dirigentes de la CChC Concepción con los que acordó profundizar en una hoja de ruta en materia medioambiental.

¿Cuáles son los temas que pretende abordar con el gremio?

Hay varios que nos interesan. Por ejemplo, estamos viviendo episodios críticos por la mala calidad del aire y eso involucra no solamente realizar un recambio de calefactores, sino también, tener mejores técnicas constructivas que permitan una buena aislación térmica para evitar que las familias recurran a un sistema de calefacción que sea contaminante.

Lo que menciona es parte del PDA. ¿Eso se ha medido, se conoce el impacto de estos cambios?

El PDA está en su tercer año, por lo tanto, son políticas que ya se están implementando. Cuando nos reunimos con el gremio, conversamos sobre el estándar normativo que hay que cumplir, pero, en el contexto mundial y nacional que nos encontramos, es decir, con crisis climática, crisis hídrica y un aumento poblacional que ejerce presión en la explotación de los recursos naturales, implica no sólo cumplir en aspectos normativos, sino, avanzar en medidas de autocontrol del sector productivo. Es un aspecto que hemos profundizado con los distintos gremios, en no limitarse en lo normativo, en el estándar básico, sino en ir más allá.

¿Cómo está el sector construcción en ese aspecto?

Hay una hoja de ruta, con ciertas prioridades como es la gestión de los residuos. Uno de los desafíos es que esa gestión de residuos esté incluida en la gestión de los materiales. Esto para que exista una identificación temprana de qué tipos de residuos se generarán y cómo incorporarlos en la lógica de una economía circular. Cómo pueden ser reutilizables y evitar llevarlos a un relleno sanitario.

En este tema, además de los costos ambientales que se generan, se producen costos económicos. Aparece un problema para todos, por el volumen de los residuos de la construcción, que influyen en la vida útil de un relleno sanitario. Hay un efecto en cadena para otros sectores de la economía que también necesitan disponer sus residuos. Esto hay que abordarlo.

Reicher espera que el sector construcción identifique de forma temprana qué tipos de residuos genera y así incorporarlos en la lógica de una economía circular.

 

MANEJO DE LOS HUMEDALES      

¿Cómo evalúa la gestión inmobiliaria en torno a los humedales?

Estamos con un déficit habitacional, lo que implica que terrenos que no son utilizados desde el punto de vista antropocéntrico, ahora el Estado necesita destinarlos a esos usos. Entonces, aquí entran los municipios, a través de sus planes comunales, que pueden modificarlos para que pueda construirse en un humedal, a veces sin considerar los impactos ambientales.

El sector inmobiliario tiene una tarea para realizar construcciones validando y reconociendo ese impacto ambiental, pero creo que en este tema no existe una responsabilidad exclusiva, sino, de varios agentes. Además, no podemos quedarnos en la valoración paisajística, se debe entender la lógica ecosistémica de un humedal.

A su juicio ¿los humedales no se tocan?

Va a depender. Los humedales tienen características similares y funcionamiento que está en desarrollo y hay que saber identificar esa función ecosistémica. El reconocimiento de esta función va a permitir decidir si la zona puede o no ser utilizada. Si su uso es de una acción de alta intensidad u ofrecerlas como áreas verdes asociadas a una construcción. Esto, reitero, no es tarea sólo del sector inmobiliario, sino también, de la planificación territorial ambiental de los municipios y quienes evalúan los planes reguladores comunales.